Pobre Leonardo:
¿cuántas veces te habrás mesado los cabellos
o serían más bien las barbas
porque una máquina de tu invención no funcionó?
Leonardo, Leonardo, glorioso diletante:
¡cómo te habría costado conseguir un "grant"
de la National Science Foundation
para plasmar tus inventos!
Para tu suerte el Rey Francisco
se conformó con que le construyeras
una magnífica escalera de caracol
y te mantuvo el resto de tu vida.
¿Sospecharía el Rey que esa escalera
de doble hélice
contenía el código secreto de todas las vidas?
Copyright © 1997 Claudio Gutiérrez