Yo te hice taciturna, pero cuando
volvás
venite sonora, como eras antes,
con risas y ocurrencias y arrebatos
y espontánea alegría y curiosidad infinita.
Yo te hice reservada
y te obligué a medir las palabras
y a filtrar tus impulsos más auténticos
con el pudor prudente del respeto.
Pero cuando volvás, te necesito impertinente,
que interrumpás mis algoritmos y teorías
con tu magia y realidad.
Yo te hice fría, pero cuando
volvás
venite cálida, con encanto de sonrisa abierta
e impulsos quemadores de distancias,
y tu entusiasmo original por la vida y la gente.
Cuando te tenga de nuevo
te quiero agresiva, ardiente y locuaz
como eras antes
de que yo te cambiara.
Newark, DE, julio 1988
Copyright © 1997 Claudio Gutiérrez