Despedida de Emma Gamboa

Claudio Gutiérrez


Oración fúnebre

Acompañamos hoy en su camino hacia el infinito a una de las mujeres más preclaras que ha producido la patria costarricense. Cualidades excelentes se juntaron en ella a excepcional educación y a una voluntad de realizar poco común, para formar una persona de un poder creativo muy singular. Su finura de espíritu, el temple de su alma, un talento analítico y claro, constituyeron la materia prima de esta gran obra. Omar Dengo y García Monge fueron sus maestros nacionales; John Dewey y William James fueron sus filósofos inspiradores. Su personalidad intelectual se moldeó y desarrolló entre los polos de la Escuela Normal de Costa Rica y la Universidad del Estado de Ohio, hasta la obtención del alto grado universitario de Doctora Académica. Pero esta calidad humana y esta magnífica educación no hubieran sido suficientes para producir la obra de Emma Gamboa sin un tercer elemento igualmente importante: la voluntad de ser, la decisión de ocupar su lugar, el espíritu de lucha –no estridente, pero indomable– que caracterizó siempre a esta extraordinaria mujer.

El escenario de su productividad fue la escuela, su obra estuvo en el aula, desde la preescolar hasta la universitaria, donde se destacó tanto por su rigor científico como por la sutileza de su corazón de maestra. Contribuyó a fundar y desarrollar varias instituciones: el "kindergarten" de la Escuela Normal de Costa Rica, la Asociación Nacional de Educadores, la Facultad de Pedagogía, la Facultad de Educación, la Escuela Nueva. Su papel en la Reforma Universitaria de 1957 fue decisivo; me tocó ser testigo de su contribución en la "Comisión de Humanidades" que la gestó, allá en los años de 1953 y 1954, de la firmeza y propiedad con que defendía sus tesis frente a mentes de gran calibre como la de Rodrigo Facio. Su producción de libros didácticos fue muy rica; en ellos combinó la técnica pedagógica con el sentido estético y el impulso humanista. No menos importante fue su trabajo de análisis y preparación de curricula, donde destacó por sus métodos y por la sólida fundamentación filosófica. Ocupó posiciones elevadas en la educación pública: Ministra en 1953, Decana de Facultad de 1948 a 1964, miembro destacado del Consejo Universitario y del Consejo Superior de Educación.

Tuve el privilegio de compartir con ella la mesa de discusión de esos Consejos en tres ocasiones muy separadas en el tiempo: primero en 1953, luego de 1962 a 1964, finalmente de 1975 a 1976. En las tres ocasiones pude admirar su incansable dedicación al cumplimiento de sus deberes como consejal: meticuloso estudio de documentos, análisis exhaustivo de los asuntos, defensa ardorosa de convicciones y principios, colaboración armoniosa con los compañeros en el diseño de soluciones para problemas difíciles. Y pude también apreciar la profunda y bien estructurada fundamentación de sus puntos de vista y de sus posiciones, que nunca se producían frívolamente o desarticulados, sino al contrario, plenamente integrados a premisas con las cuales Emma Gamboa vivió intensamente comprometida. Esas premisas eran un intenso respeto a la persona humana, sea ésta niño, adulto, extranjero o nacional, amigo o adversario; un aprecio ilimitado por la libertad, entendida como potencialidad activa del ser humano; una honda confianza en las fuerzas de la vida, tal y como se manifiestan en el desarrollo del niño y en el desarrollo de los pueblos. En esas premisas se basó su defensa incasable de la democracia, "la de la república o la de la escuela, que son una misma" –para decirlo con palabras de una de sus discípulas predilectas, María Eugenia Dengo–, su infatigable lucha por la educación en la libertad y para la libertad.

Deja hoy Emma Gamboa el mundo de lo cotidiano para pasar a integrarse al mundo de los símbolos nacionales. Tiene asegurado un sitio de honor en el alma de la Patria, al lado de Omar Dengo y de Rodrigo Facio. Los que como amigos suyos lamentamos la pérdida de su presencia empírica, no podemos menos que celebrar el legado de su rica existencia para muchas generaciones de hombres y mujeres de Costa Rica.

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