Emprendamos ahora el análisis del método de Verstehen,
tradicionalmente reconocido como la herramienta específica de las
ciencias sociales. Voy a presentar la crítica de dos textos contrastantes,
uno escrito por un positivista
(ABEL
48) y el otro por un apriorista epistemológico
(HAYEK
43). Después introduciré un tercer autor (
SARTRE
60, pp. 61-98) cuya visión en el asunto encuentro mucho más
cercana a la verdad. El comentario de estos tres textos me dará
oportunidad suficiente, conforme avanzamos, para expresar mi propia opinión.
Comienzo por resumir el argumento de Abel. Su aserto principal es que
a menos que la operación llamada Verstehen sea claramente
definida, no se puede decir cuánta validez tienen sus resultados.
Pasa entonces a trabajar precisamente en esa definición, con el
fin de ser capaz de criticar la operación así definida. Su
punto de partida para la explicación de Verstehen es la presentación
de tres ejemplos diferentes: la aplicación a un caso particular,
a un caso general y a una situación estadística.
Caso particular: Mi vecino enciende la chimenea porque
hay un bajonazo en la temperatura. Aunque la verdad es que no puedo estar
seguro de que ésta sea la explicación correcta o verdadera
de su conducta. Tal vez quiera lucir su chimenea, o pueda que su motivo
sea inconsciente –pueda que esté quemando simbólicamente
su casa para castigar al individuo que lo amenaza con la hipoteca–.
Caso general: "Enfrentados a la inseguridad de un mundo cambiante
y hostil, buscamos seguridad al crear 'verdades eternas' en nuestro pensamiento"
(Lundberg). La evidencia para sustentar la validez de la interpretación
es claramente insuficiente. La conexión defendida por la generalización
es pertinente. La entendemos y la consideramos posible.
Ejemplo estadístico: Se ha encontrado una fuerte correlación
entre la tasa anual de producción agrícola
y la tasa de matrimonios en un año determinado en las
áreas rurales. La conexión es pertinente, pero la verificación
debe basarse en datos objetivos
(ABEL 48,
pp. 212-214).
A partir del análisis de estos tres ejemplos, es posible construir
una definición o explicación de Verstehen: "Dos
particularidades... son características del acto de Verstehen.
Una es la 'internalización' de los factores observados en una situación
dada; la otra es la aplicación de una máxima de comportamiento
que hace la conexión entre ellas pertinente". Por ejemplo, en el
caso general mencionado anteriormente, entendemos "cambio y hostilidad"
como "sentimiento de inadecuación" y el concepto de "verdades eternas"
como "sentimiento de seguridad". La máxima de comportamiento correspondiente
es que una persona que se siente inadecuada buscará seguridad. Las
máximas de comportamiento son generalizaciones de la experiencia
personal directa (tomamos por un hecho que las emociones de los demás
funcionan parecido a las nuestras). El resultado de la operación
es dar la certeza de que una determinada interpretación del comportamiento
es posible; el sentido de pertinencia es el resultado de la experiencia
personal –la conexión se ha establecido anteriormente, por lo que
uno está seguro de que es posible–
(ABEL
48, pp. 213-216).
Con esta definición a su disposición, Abel procede a criticar
la operación de Verstehen. La esencia de esta crítica
es la aseveración de que a partir de la afirmación de una
posible conexión no podemos concluir que ésta sea también
probable –la prueba de la probabilidad efectiva exige la aplicación
de métodos de observación objetivos diferentes de la operación
que analizamos–. Puesto que Verstehen es totalmente dependiente
del conocimiento que ya poseemos, no nos puede ayudar en nuestra búsqueda
de descubrimiento. La operación sólo puede ser útil
en el planteo de hipótesis. Es incapaz de verificarlas. Nos releva
de la preocupación que nos perseguiría en caso de no poder
entender la conexión. Pero la satisfacción de la curiosidad
solamente produce un incremento subjetivo; "no añade nada a la validez
objetiva de una proposición"
(ABEL
48 , pp. 216-17). En conclusión, "la operación
de Verstehen hace dos cosas: nos releva del sentimiento de
preocupación con respecto al comportamiento no familiar o inesperado
y es una fuente de 'presentimientos', que nos ayudan en la formulación
de hipótesis". Aún más importante es lo que la operación
no hace:
La operación de Verstehen no añade nada, sin embargo, a nuestro caudal de conocimiento, porque se compone de la aplicación de conocimiento ya confirmado por la experiencia personal; ni tampoco sirve como medio de verificación. La probabilidad de una conexión se puede determinar solamente por medio de pruebas objetivas, experimentales y estadísticas.
Examinemos ahora el argumento de Abel, especialmente su conclusión.
La última proposición citada, en particular, es evidencia
de un ultra-empirismo que parece ignorar los problemas discutidos en años
recientes referentes a la teoría de la confirmación y de
la probabilidad, algunos de ellos agudos hasta el grado de la desesperanza.
La conclusión plausible de esa discusión es, contrario a
las creencias de Abel, que la probabilidad de una conexión no puede
determinarse menos arduamente que la verdad de la conexión, aparte
de algún ingrediente, muy difícil de especificar, de
naturaleza más bien subjetiva
(SCHEFFLER
63). Por el otro lado, la pretensión de que Verstehen no
añade nada a nuestra provisión de conocimiento porque se
compone de la aplicación de conocimiento ya validado por
la experiencia personal, prueba ser excesiva. Si debemos restringirnos
al conocimiento que todavía no ha sido validado por la experiencia,
entonces deberemos descartar todas las generalizaciones basadas en más
de dos o tres casos directamente observados. Pero este procedimiento cerraría
las puertas a toda adquisición de conocimiento, excepto tal vez
al conocimiento no interesante de ejemplos de tipo singular o aislado no
repetibles. Abel parece implicar que la generalización no es un
medio para el descubrimiento. Esto es falso, como lo puede confirmar cualquier
científico. Es precisamente la generalización el camino para
el descubrimiento, ya que solamente las hipótesis generales pueden
guiar al científico en sus investigaciones.
En cuanto al argumento de que de lo "posible" no se puede llegar a lo
"probable", me gustaría formular una pregunta. Si "posible" significa
"lo que se ha experimentado antes", y "probable" significa (presumiblemente)
"lo que ha sido experimentado antes más de un par de veces" (no
puede significar "lo que se está experimentando ahora"),
entonces ¿por qué no se me permitiría decir que mi
"posible" es también "probable"? Si es porque mi "posible" ha sido
experimentado tan sólo un par de veces, Abel estaría negando
entonces que éste sea un caso genuino de Verstehen (no consistiría
de una generalización de experiencia personal). Pero si alternativamente
la razón para rechazar mi "posible-probable" es que el conocimiento
ya validado es "material viejo" entonces todo el conocimiento probable,
sin importar cuan "objetivo" sea, estaría sujeto a idéntico
rechazo. ¡Todo conocimiento probable ya ha sido comprobado!
Pienso que Abel se equivoca al asumir una distinción rígida
entre "conocimiento", en el sentido de descubrimiento de conocimiento nuevo,
y su "aplicación"; esto es, respalda el dogma positivista que ve
al lenguaje solamente como un "sistema de archivos" y al conocimiento como
una dicotomía de tautologías, por un lado, y de contenido
empírico por el otro. La aplicación del conocimiento es,
según este punto de vista, simplemente un asunto de "rellenar" la
teoría analítica con contenido empírico. Este punto
de vista niega el hecho de que toda aplicación de conocimiento es
también, hasta cierto punto, creación de nuevo conocimiento.
Nunca dejamos de modificar nuestra información previa, aunque sea
levemente, por el acto de aplicarla a un "ejemplo de confirmación".
El resultado de esto es que la aplicación repetida del "mismo" conocimiento
cambiará gradualmente toda nuestra visión del mundo, a pesar
de que en cada caso "solamente" aplicamos conocimiento "ya comprobado".
NOTA
1 El lema adoptado por Leibnitz, "la nature ne fait jamais de sauts
–la naturaleza no da nunca saltos–" debiera sin embargo advertirnos que
estemos preparados para algunas sorpresas, en este rico mundo en el que
nunca dos casos son exactamente idénticos.
En cuanto a la parte positiva de sus conclusiones, Abel afirma que
la operación de Verstehen hace dos cosas: nos releva de la
sensación de aprensión ante lo inesperado y es fuente de
"presentimientos" que nos ayudan en la formulación de hipótesis.
Pienso que tiene razón. Aún más, considero estas dos
características como un resumen notable de las razones por las que
el hombre practica la ciencia. Siendo así, la ciencia es en primera
instancia un trabajo de creatividad intelectual, un arrebato heurístico,
por llamarlo de alguna manera. Además, es un trabajo de curiosidad
intelectual. Creamos conocimiento –hipótesis, teorías– porque
somos animales racionales y disfrutamos nuestra propia producción
de ideas. Pero también esperamos que este conocimiento sea de una
índole tal que pueda satisfacer nuestra necesidad de orientación
en el mundo y "cubra las apariencias" relacionadas con eventos desconcertantes.
Entonces, después de todo, ¡Abel ha marcado a Verstehen
como un método altamente científico! Con este cumplido uno
se pregunta no si la operación es una herramienta legítima
para algunos campos de análisis, sino más bien si no es la encarnación
perfecta del método mismo de la ciencia, para todos los campos.
Pasando ahora al texto de Hayek, para él no cabe la menor duda
sobre la validez del método de "entendimiento empático".
Sin embargo, y como consecuencia de su educación en las doctrinas
de los positivistas, intenta definir un papel para la operación
que no ponga en peligro la dicotomía positivista entre la teoría
tautológica y el contenido empírico. Con el fin de lograr
esto, hace un razonamiento muy similar al del
argumento
de Simon que examinamos en el capítulo anterior, i.e., reconocer
la teleología en la materia-sujeto (teleología2), pero
agregándole francamente un "puente apriorista" para asegurar
la pertinencia adecuada a las explicaciones. Dice:
El problema que veo aquí es que el "conocimiento de nuestra propia
mente" puede que no sea suficiente para justificar el lenguaje
(que es necesariamente social). Debe haber algún criterio público
para juzgar las palabras o, en general, las acciones significativas, y
así no haya que atenerse a "voces interiores" o "intenciones" secretas
para entender las palabras y las acciones. El autor reconoce esto
cuando afirma: "Cuando decimos que una persona posee comida o dinero, o
que profiere una palabra, deducimos que esa persona sabe que lo primero
se puede comer, que lo segundo se puede usar para comprar algo y que lo
tercero se puede entender...."
(HAYEK
43). Pero Hayek no logra comprender la naturaleza real de la implicación.
No es un asunto de conocimiento de "nuestra propia mente". Es un asunto
de conocimiento de nuestro propio lenguaje, lo que implica por sí
mismo la existencia de otras mentes. Recordemos el ejemplo del vecino que
luce su chimenea. Se podría decir que la definición de "chimenea"
implica en cierto sentido la acción de "lucir", aún cuando
éste no sea el principal significado de la palabra. Este
no-ser-el-principal-significado-de-la-palabra
es lo que nos da la baja probabilidad de esta interpretación para
la conducta de mi vecino. Existen probabilidades internas inherentes en
cada palabra que usamos. Reflejan lo que hacemos y lo que somos, tanto
social como personalmente. Expresan, por decirlo de alguna manera, la naturaleza
humana. Esto explica el hecho de que "podemos entender cada vez menos
cuando nos volvemos hacia seres más y más diferentes de nosotros...."
(HAYEK 43, p. 7). Lo que sucede
aquí es que en el caso extremo falta el lenguaje común
– no hay una comunidad de naturaleza–.
Según esta interpretación es claramente ilícito
el separar, como hace el autor
(HAYEK
43, p. 8), un sistema de conceptos "que podemos entender" y el conocimiento
real sobre el mundo. Los aspectos conceptuales del lenguaje (clasificación)
no se pueden separar de sus aspectos de proposición (aseveración)
porque la forma en que está construido nuestro sistema de conceptos
siempre dice mucho sobre nuestras experiencias. Los usos de la palabra
son acarreados de alguna manera por la palabra misma. Sus posibles aplicaciones
están predeterminadas de alguna manera en ella. Es por esto que
toda aplicación efectiva está destinada a producir un cambio
en el marco lingüístico, con tal de que, por supuesto, la configuración
del caso no resulte profética. Las clasificaciones dicen ya
algo sobre el mundo real. La probabilidad relativa de ciertas combinaciones
implícitas en el significado nos dice algo sobre la historia de
la aplicación de las expresiones –la chimenea se puede usar para
calentarse, pero también para lucirla y hasta para aliviar complejos
psicológicos–. Usamos los conceptos así clasificados como
elementos en la construcción de nuestros modelos hipotéticos
o tipos ideales con los cuales intentamos reproducir los patrones de las
relaciones sociales. En este sentido, la teoría es anterior a la
historia. Explica o construye los términos que la historia debe
usar
(HAYEK 43, p. 10). Pero
no olvidemos que la historia, específicamente la historia del lenguaje,
es anterior, aún lógicamente anterior, a la teoría.
Porque no podríamos entender los conceptos si no fuera por el hecho
de que somos capaces de hacer juicios comunes. Entonces simplemente no
es verdad que "los modelos nunca pueden poseer ninguna propiedad que no
les hayamos otorgado...."
(HAYEK
43, p. 12). El hecho es más bien, y maravillosamente, que los
modelos sí poseen cualidades que nosotros no les hemos dado, y que
continuamente nos sorprenden con las riquezas heurísticas que manifiestan
–por supuesto, en la medida en que sean conceptos verdaderos (o
productivos, o pertinentes, o útiles, o cualquiera que sea la palabra
que prefiramos usar aquí)–.
NOTA
2
Retornemos en este punto al concepto de método de Jean Paul
Sartre. Su epistemología es eminentemente de tipo práctico.
De hecho, como ya dijimos anteriormente, sostiene que toda filosofía,
hasta la más contemplativa, es esencialmente práctica. Las
categorías de su epistemología reflejan este punto de vista
particular. Lo que los tratados convencionales presentan como la dualidad
de "objeto" y "sujeto", es presentado por él como la dualidad de "lo
dado" – condiciones materiales– y "el proyecto"– objetivos o intenciones
humanas. La categoría de proyecto la desarrolla como una teoría
del significado, donde los conceptos marxistas de "objetivización"
y "alienación" encuentran su lugar. Los significados vienen
del hombre y de su proyecto, pero también se materializan a todo
nuestro alrededor en las cosas y en el orden de las cosas: "L'homme construit
des signes parce qu'il est signifiant dans sa réalité même
et il est signifiant parce qu'il est dépassement dialectique de
tout ce qui est simplement donné...."
NOTA
3. Lo que llamamos libertad es la irreductibilidad del orden de la cultura al orden de la
naturaleza
(SARTRE 60, p. 96). Por tanto,
las categorías pueden también servir un propósito
de demarcación científica.
El problema de Verstehen se puede tratar adecuadamente dentro
de este contexto. La comprensión, necesaria para entender el sentido
de la conducta humana, no es una virtud particular o una facultad de intuición,
sino más bien el "movimiento dialéctico" que explica un acto
por su significado último, a partir de las condiciones originales.
"La compréhension n'est pas autre chose que ma vie réelle.
... "
NOTA
4, el movimiento integral que involucra a mi prójimo, a mí
mismo y al ambiente en la unidad sintética de una objetivación
en proceso de llegar a ser
(SARTRE
60, p. 97). Además, el esquema también permite una cómoda
crítica del positivismo, marxista o no: "Il était légitime
que les sciences de la nature se délivrassent de l'anthropomorphisme
que consiste à prêter aux objets inanimés des propriétés
humaines. Mais il est parfaitement absurde d'introduire par analogie le
mépris de l'anthropomorphisme dans l'anthropologie...."
NOTA
5
(SARTRE
60, p. 98).
Sartre presenta su método como heurístico, "tanto regresivo
como progresivo". Tomo el término "progresivo" como relacionado
al descubrimiento y a la teleología; "regresivo", en relación
con la verificación empírica y la deducción puramente
operativa
(SARTRE 60, p. 86).
Dentro de este marco la dialéctica del método impone un movimiento
va-et-vient (de vaivén), por ejemplo de la determinación
de la biografía a la determinación de la época y viceversa.
Pero también necesitamos un elemento diferencial, ese aspecto del
conocimiento que puede originar por sí sólo el movimiento
progresivo –como el cebado de una bomba de agua, para contrarrestar el vacío–
(SARTRE 60, p. 87). Encuentro
este enfoque sumamente atractivo y prometedor. Particularmente,
pareciera ser útil en el desarrollo de un concepto de lenguaje que
no sea forzado a hacer ninguna distinción artificial entre
significado y verdad, y que pueda ofrecer una explicación más
realista de la operación efectiva de nuestro medio de comunicación
universal. Aprendemos el significado de una palabra cuando la encontramos
utilizada esencialmente en un sistema de enunciados verdaderos. Por el
otro lado, la verdad de los enunciados se percibe mejor cuando uno ha
aprendido ya el significado de la palabra –de nuevo, un movimiento de vaivén–.
En conclusión, nuestro análisis de Verstehen nos
ha llevado a una concepción germinal de la naturaleza del lenguaje,
congruente con los resultados de nuestro análisis de los capítulos
anteriores. Se reconoce la importancia del formalismo –el elemento regresivo
de Sartre– aunado a la importancia, aún más radical, de los
aspectos de pensamiento no formales, heurísticos o dialécticos
–el movimiento progresivo de Sartre–. Estamos listos, creo yo, para continuar
profundizando en los patrones básicos del formalismo que normalmente
encontraremos en las ciencias sociales, especialmente en la economía.
NOTA 1
Lo cual no excluye la introducción de reformas lingüísticas revolucionarias siempre que la aplicación uniforme a nuevos casos imponga modificaciones drásticas al viejo paradigma (ver Parte II, especialmente
el
Capítulo VI).
NOTA 2
No
puedo dejar de pensar en cuanto a esto en el magnífico mito
de la armonía preestablecida; en general, en el grado tan alto del
poder profético que los conceptos mitológicos han probado
tener –por ejemplo, la contemporaneidad perenne del vocabulario y las
imágenes de Platón–.
NOTA 3
"El hombre construye signos porque es significante en su realidad misma y es significante por ser
trascencencia dialéctica
de todo lo simplemente dado....
NOTA 4
"La comprensión no es otra cosa que mi vida real".
NOTA 5
"Era legítimo que las ciencias de la naturaleza se libraran del
antropomorfismo que consiste en prestar a los objetos inanimados las propiedades humanas. Pero
es perfectamente absurdo introducir por analogía el desprecio del antropomorfismo en la
antropología...".