Verstehen

Claudio Gutiérrez book

traducción del inglés por Inés Gutiérrez Castro

Emprendamos ahora el análisis del método de Verstehen, tradicionalmente reconocido como la herramienta específica de las ciencias sociales. Voy a presentar la crítica de dos textos contrastantes, uno escrito por un positivista (ABEL 48) y el otro por un apriorista epistemológico (HAYEK 43). Después introduciré un tercer autor ( SARTRE 60, pp. 61-98) cuya visión en el asunto encuentro mucho más cercana a la verdad. El comentario de estos tres textos me dará oportunidad suficiente, conforme avanzamos, para expresar mi propia opinión.

Comienzo por resumir el argumento de Abel. Su aserto principal es que a menos que la operación llamada Verstehen sea claramente definida, no se puede decir cuánta validez tienen sus resultados. Pasa entonces a trabajar precisamente en esa definición, con el fin de ser capaz de criticar la operación así definida. Su punto de partida para la explicación de Verstehen es la presentación de tres ejemplos diferentes: la aplicación a un caso particular, a un caso general y a una situación estadística.

Caso particular: Mi vecino enciende la chimenea porque hay un bajonazo en la temperatura. Aunque la verdad es que no puedo estar seguro de que ésta sea la explicación correcta o verdadera de su conducta. Tal vez quiera lucir su chimenea, o pueda que su motivo sea inconsciente –pueda que esté quemando simbólicamente su casa para castigar al individuo que lo amenaza con la hipoteca–.

Caso general: "Enfrentados a la inseguridad de un mundo cambiante y hostil, buscamos seguridad al crear 'verdades eternas' en nuestro pensamiento" (Lundberg). La evidencia para sustentar la validez de la interpretación es claramente insuficiente. La conexión defendida por la generalización es pertinente. La entendemos y la consideramos posible.

Ejemplo estadístico: Se ha encontrado una fuerte correlación entre la tasa anual de producción agrícola y la tasa de matrimonios en un año determinado en las áreas rurales. La conexión es pertinente, pero la verificación debe basarse en datos objetivos (ABEL 48, pp. 212-214).

A partir del análisis de estos tres ejemplos, es posible construir una definición o explicación de Verstehen: "Dos particularidades... son características del acto de Verstehen. Una es la 'internalización' de los factores observados en una situación dada; la otra es la aplicación de una máxima de comportamiento que hace la conexión entre ellas pertinente". Por ejemplo, en el caso general mencionado anteriormente, entendemos "cambio y hostilidad" como "sentimiento de inadecuación" y el concepto de "verdades eternas" como "sentimiento de seguridad". La máxima de comportamiento correspondiente es que una persona que se siente inadecuada buscará seguridad. Las máximas de comportamiento son generalizaciones de la experiencia personal directa (tomamos por un hecho que las emociones de los demás funcionan parecido a las nuestras). El resultado de la operación es dar la certeza de que una determinada interpretación del comportamiento es posible; el sentido de pertinencia es el resultado de la experiencia personal –la conexión se ha establecido anteriormente, por lo que uno está seguro de que es posible– (ABEL 48, pp. 213-216).

Con esta definición a su disposición, Abel procede a criticar la operación de Verstehen. La esencia de esta crítica es la aseveración de que a partir de la afirmación de una posible conexión no podemos concluir que ésta sea también probable –la prueba de la probabilidad efectiva exige la aplicación de métodos de observación objetivos diferentes de la operación que analizamos–. Puesto que Verstehen es totalmente dependiente del conocimiento que ya poseemos, no nos puede ayudar en nuestra búsqueda de descubrimiento. La operación sólo puede ser útil en el planteo de hipótesis. Es incapaz de verificarlas. Nos releva de la preocupación que nos perseguiría en caso de no poder entender la conexión. Pero la satisfacción de la curiosidad solamente produce un incremento subjetivo; "no añade nada a la validez objetiva de una proposición" (ABEL 48 , pp. 216-17). En conclusión, "la operación de Verstehen hace dos cosas: nos releva del sentimiento de preocupación con respecto al comportamiento no familiar o inesperado y es una fuente de 'presentimientos', que nos ayudan en la formulación de hipótesis". Aún más importante es lo que la operación no hace:

Examinemos ahora el argumento de Abel, especialmente su conclusión. La última proposición citada, en particular, es evidencia de un ultra-empirismo que parece ignorar los problemas discutidos en años recientes referentes a la teoría de la confirmación y de la probabilidad, algunos de ellos agudos hasta el grado de la desesperanza. La conclusión plausible de esa discusión es, contrario a las creencias de Abel, que la probabilidad de una conexión no puede determinarse menos arduamente que la verdad de la conexión, aparte de algún ingrediente, muy difícil de especificar, de naturaleza más bien subjetiva (SCHEFFLER 63). Por el otro lado, la pretensión de que Verstehen no añade nada a nuestra provisión de conocimiento porque se compone de la aplicación de conocimiento ya validado por la experiencia personal, prueba ser excesiva. Si debemos restringirnos al conocimiento que todavía no ha sido validado por la experiencia, entonces deberemos descartar todas las generalizaciones basadas en más de dos o tres casos directamente observados. Pero este procedimiento cerraría las puertas a toda adquisición de conocimiento, excepto tal vez al conocimiento no interesante de ejemplos de tipo singular o aislado no repetibles. Abel parece implicar que la generalización no es un medio para el descubrimiento. Esto es falso, como lo puede confirmar cualquier científico. Es precisamente la generalización el camino para el descubrimiento, ya que solamente las hipótesis generales pueden guiar al científico en sus investigaciones.

En cuanto al argumento de que de lo "posible" no se puede llegar a lo "probable", me gustaría formular una pregunta. Si "posible" significa "lo que se ha experimentado antes", y "probable" significa (presumiblemente) "lo que ha sido experimentado antes más de un par de veces" (no puede significar "lo que se está experimentando ahora"), entonces ¿por qué no se me permitiría decir que mi "posible" es también "probable"? Si es porque mi "posible" ha sido experimentado tan sólo un par de veces, Abel estaría negando entonces que éste sea un caso genuino de Verstehen (no consistiría de una generalización de experiencia personal). Pero si alternativamente la razón para rechazar mi "posible-probable" es que el conocimiento ya validado es "material viejo" entonces todo el conocimiento probable, sin importar cuan "objetivo" sea, estaría sujeto a idéntico rechazo. ¡Todo conocimiento probable ya ha sido comprobado!

Pienso que Abel se equivoca al asumir una distinción rígida entre "conocimiento", en el sentido de descubrimiento de conocimiento nuevo, y su "aplicación"; esto es, respalda el dogma positivista que ve al lenguaje solamente como un "sistema de archivos" y al conocimiento como una dicotomía de tautologías, por un lado, y de contenido empírico por el otro. La aplicación del conocimiento es, según este punto de vista, simplemente un asunto de "rellenar" la teoría analítica con contenido empírico. Este punto de vista niega el hecho de que toda aplicación de conocimiento es también, hasta cierto punto, creación de nuevo conocimiento. Nunca dejamos de modificar nuestra información previa, aunque sea levemente, por el acto de aplicarla a un "ejemplo de confirmación". El resultado de esto es que la aplicación repetida del "mismo" conocimiento cambiará gradualmente toda nuestra visión del mundo, a pesar de que en cada caso "solamente" aplicamos conocimiento "ya comprobado". NOTA 1 El lema adoptado por Leibnitz, "la nature ne fait jamais de sauts –la naturaleza no da nunca saltos–" debiera sin embargo advertirnos que estemos preparados para algunas sorpresas, en este rico mundo en el que nunca dos casos son exactamente idénticos.

En cuanto a la parte positiva de sus conclusiones, Abel afirma que la operación de Verstehen hace dos cosas: nos releva de la sensación de aprensión ante lo inesperado y es fuente de "presentimientos" que nos ayudan en la formulación de hipótesis. Pienso que tiene razón. Aún más, considero estas dos características como un resumen notable de las razones por las que el hombre practica la ciencia. Siendo así, la ciencia es en primera instancia un trabajo de creatividad intelectual, un arrebato heurístico, por llamarlo de alguna manera. Además, es un trabajo de curiosidad intelectual. Creamos conocimiento –hipótesis, teorías– porque somos animales racionales y disfrutamos nuestra propia producción de ideas. Pero también esperamos que este conocimiento sea de una índole tal que pueda satisfacer nuestra necesidad de orientación en el mundo y "cubra las apariencias" relacionadas con eventos desconcertantes. Entonces, después de todo, ¡Abel ha marcado a Verstehen como un método altamente científico! Con este cumplido uno se pregunta no si la operación es una herramienta legítima para algunos campos de análisis, sino más bien si no es la encarnación perfecta del método mismo de la ciencia, para todos los campos.

Pasando ahora al texto de Hayek, para él no cabe la menor duda sobre la validez del método de "entendimiento empático". Sin embargo, y como consecuencia de su educación en las doctrinas de los positivistas, intenta definir un papel para la operación que no ponga en peligro la dicotomía positivista entre la teoría tautológica y el contenido empírico. Con el fin de lograr esto, hace un razonamiento muy similar al del argumento de Simon que examinamos en el capítulo anterior, i.e., reconocer la teleología en la materia-sujeto (teleología2), pero agregándole francamente un "puente apriorista" para asegurar la pertinencia adecuada a las explicaciones. Dice:

El problema que veo aquí es que el "conocimiento de nuestra propia mente" puede que no sea suficiente para justificar el lenguaje (que es necesariamente social). Debe haber algún criterio público para juzgar las palabras o, en general, las acciones significativas, y así no haya que atenerse a "voces interiores" o "intenciones" secretas para entender las palabras y las acciones. El autor reconoce esto cuando afirma: "Cuando decimos que una persona posee comida o dinero, o que profiere una palabra, deducimos que esa persona sabe que lo primero se puede comer, que lo segundo se puede usar para comprar algo y que lo tercero se puede entender...." (HAYEK 43). Pero Hayek no logra comprender la naturaleza real de la implicación. No es un asunto de conocimiento de "nuestra propia mente". Es un asunto de conocimiento de nuestro propio lenguaje, lo que implica por sí mismo la existencia de otras mentes. Recordemos el ejemplo del vecino que luce su chimenea. Se podría decir que la definición de "chimenea" implica en cierto sentido la acción de "lucir", aún cuando éste no sea el principal significado de la palabra. Este no-ser-el-principal-significado-de-la-palabra es lo que nos da la baja probabilidad de esta interpretación para la conducta de mi vecino. Existen probabilidades internas inherentes en cada palabra que usamos. Reflejan lo que hacemos y lo que somos, tanto social como personalmente. Expresan, por decirlo de alguna manera, la naturaleza humana. Esto explica el hecho de que "podemos entender cada vez menos cuando nos volvemos hacia seres más y más diferentes de nosotros...." (HAYEK 43, p. 7). Lo que sucede aquí es que en el caso extremo falta el lenguaje común – no hay una comunidad de naturaleza–.

Según esta interpretación es claramente ilícito el separar, como hace el autor (HAYEK 43, p. 8), un sistema de conceptos "que podemos entender" y el conocimiento real sobre el mundo. Los aspectos conceptuales del lenguaje (clasificación) no se pueden separar de sus aspectos de proposición (aseveración) porque la forma en que está construido nuestro sistema de conceptos siempre dice mucho sobre nuestras experiencias. Los usos de la palabra son acarreados de alguna manera por la palabra misma. Sus posibles aplicaciones están predeterminadas de alguna manera en ella. Es por esto que toda aplicación efectiva está destinada a producir un cambio en el marco lingüístico, con tal de que, por supuesto, la configuración del caso no resulte profética. Las clasificaciones dicen ya algo sobre el mundo real. La probabilidad relativa de ciertas combinaciones implícitas en el significado nos dice algo sobre la historia de la aplicación de las expresiones –la chimenea se puede usar para calentarse, pero también para lucirla y hasta para aliviar complejos psicológicos–. Usamos los conceptos así clasificados como elementos en la construcción de nuestros modelos hipotéticos o tipos ideales con los cuales intentamos reproducir los patrones de las relaciones sociales. En este sentido, la teoría es anterior a la historia. Explica o construye los términos que la historia debe usar (HAYEK 43, p. 10). Pero no olvidemos que la historia, específicamente la historia del lenguaje, es anterior, aún lógicamente anterior, a la teoría. Porque no podríamos entender los conceptos si no fuera por el hecho de que somos capaces de hacer juicios comunes. Entonces simplemente no es verdad que "los modelos nunca pueden poseer ninguna propiedad que no les hayamos otorgado...." (HAYEK 43, p. 12). El hecho es más bien, y maravillosamente, que los modelos sí poseen cualidades que nosotros no les hemos dado, y que continuamente nos sorprenden con las riquezas heurísticas que manifiestan –por supuesto, en la medida en que sean conceptos verdaderos (o productivos, o pertinentes, o útiles, o cualquiera que sea la palabra que prefiramos usar aquí)–. NOTA 2

Retornemos en este punto al concepto de método de Jean Paul Sartre. Su epistemología es eminentemente de tipo práctico. De hecho, como ya dijimos anteriormente, sostiene que toda filosofía, hasta la más contemplativa, es esencialmente práctica. Las categorías de su epistemología reflejan este punto de vista particular. Lo que los tratados convencionales presentan como la dualidad de "objeto" y "sujeto", es presentado por él como la dualidad de "lo dado" – condiciones materiales– y "el proyecto"– objetivos o intenciones humanas. La categoría de proyecto la desarrolla como una teoría del significado, donde los conceptos marxistas de "objetivización" y "alienación" encuentran su lugar. Los significados vienen del hombre y de su proyecto, pero también se materializan a todo nuestro alrededor en las cosas y en el orden de las cosas: "L'homme construit des signes parce qu'il est signifiant dans sa réalité même et il est signifiant parce qu'il est dépassement dialectique de tout ce qui est simplement donné...." NOTA 3. Lo que llamamos libertad es la irreductibilidad del orden de la cultura al orden de la naturaleza (SARTRE 60, p. 96). Por tanto, las categorías pueden también servir un propósito de demarcación científica.
El problema de Verstehen se puede tratar adecuadamente dentro de este contexto. La comprensión, necesaria para entender el sentido de la conducta humana, no es una virtud particular o una facultad de intuición, sino más bien el "movimiento dialéctico" que explica un acto por su significado último, a partir de las condiciones originales. "La compréhension n'est pas autre chose que ma vie réelle. ... " NOTA 4, el movimiento integral que involucra a mi prójimo, a mí mismo y al ambiente en la unidad sintética de una objetivación en proceso de llegar a ser (SARTRE 60, p. 97). Además, el esquema también permite una cómoda crítica del positivismo, marxista o no: "Il était légitime que les sciences de la nature se délivrassent de l'anthropomorphisme que consiste à prêter aux objets inanimés des propriétés humaines. Mais il est parfaitement absurde d'introduire par analogie le mépris de l'anthropomorphisme dans l'anthropologie...." NOTA 5 (SARTRE 60, p. 98).

Sartre presenta su método como heurístico, "tanto regresivo como progresivo". Tomo el término "progresivo" como relacionado al descubrimiento y a la teleología; "regresivo", en relación con la verificación empírica y la deducción puramente operativa (SARTRE 60, p. 86). Dentro de este marco la dialéctica del método impone un movimiento va-et-vient (de vaivén), por ejemplo de la determinación de la biografía a la determinación de la época y viceversa. Pero también necesitamos un elemento diferencial, ese aspecto del conocimiento que puede originar por sí sólo el movimiento progresivo –como el cebado de una bomba de agua, para contrarrestar el vacío– (SARTRE 60, p. 87). Encuentro este enfoque sumamente atractivo y prometedor. Particularmente, pareciera ser útil en el desarrollo de un concepto de lenguaje que no sea forzado a hacer ninguna distinción artificial entre significado y verdad, y que pueda ofrecer una explicación más realista de la operación efectiva de nuestro medio de comunicación universal. Aprendemos el significado de una palabra cuando la encontramos utilizada esencialmente en un sistema de enunciados verdaderos. Por el otro lado, la verdad de los enunciados se percibe mejor cuando uno ha aprendido ya el significado de la palabra –de nuevo, un movimiento de vaivén–.

En conclusión, nuestro análisis de Verstehen nos ha llevado a una concepción germinal de la naturaleza del lenguaje, congruente con los resultados de nuestro análisis de los capítulos anteriores. Se reconoce la importancia del formalismo –el elemento regresivo de Sartre– aunado a la importancia, aún más radical, de los aspectos de pensamiento no formales, heurísticos o dialécticos –el movimiento progresivo de Sartre–. Estamos listos, creo yo, para continuar profundizando en los patrones básicos del formalismo que normalmente encontraremos en las ciencias sociales, especialmente en la economía.

Copyright © 1967-1998 Claudio Gutiérrez

NOTA 1 Lo cual no excluye la introducción de reformas lingüísticas revolucionarias siempre que la aplicación uniforme a nuevos casos imponga modificaciones drásticas al viejo paradigma (ver Parte II, especialmente el Capítulo VI).

NOTA 2 No puedo dejar de pensar en cuanto a esto en el magnífico mito de la armonía preestablecida; en general, en el grado tan alto del poder profético que los conceptos mitológicos han probado tener –por ejemplo, la contemporaneidad perenne del vocabulario y las imágenes de Platón–.

NOTA 3 "El hombre construye signos porque es significante en su realidad misma y es significante por ser trascencencia dialéctica de todo lo simplemente dado....

NOTA 4 "La comprensión no es otra cosa que mi vida real".

NOTA 5 "Era legítimo que las ciencias de la naturaleza se libraran del antropomorfismo que consiste en prestar a los objetos inanimados las propiedades humanas. Pero es perfectamente absurdo introducir por analogía el desprecio del antropomorfismo en la antropología...".