Como hemos visto, el concepto operativamente importante en un intento
de construir una definición de economía es "sustitución"
o "usos alternativos". Quiero decir algunas palabras finales, antes de abandonar
el tópico del formalismo, sobre la función de ese concepto
como un instrumento de predicción. La predicción es el resultado
de la operación lógica de inducción. Pero la inducción
en el sentido ordinario está basada en el supuesto no formal de
la regularidad de la naturaleza, por ejemplo, en la creencia en la idea
de que la naturaleza fue construida siguiendo algún plano divino.
La inducción económica descansa sobre un supuesto similar,
aunque diferente: la regularidad del hombre y la creencia en la influencia
persistente de los planes económicos. Ahora bien, los planes económicos
no son planos, como el plano de una casa o de una maquinaria. Hay una distinción
básica entre un proyecto económico y un plano de construcción
y consiste en la importancia de las curvas en los cálculos económicos.
Los recursos, podríamos decir, se toman como especificados para
cada punto de la curva. Pero el elemento estratégico es el movimiento
hacia arriba y hacia abajo de la curva, que depende del concepto no de
"especificación" sino de "realización alternativa", el propio
concepto de sustitución. La generalidad de la predicción
es supremamente tan importante en economía como en cualquier otra
ciencia. Pero la generalidad económica es generalidad a través
de la disyunción más bien que generalidad a través
de la conjunción, como en la interpretación común
del principio de inducción. La fuerza de la inducción o predicción
económica debe recaer en el hecho de que existe un método
formal de resolver problemas generales de "realización alternativa"
(análisis de equilibrio) y que la gente tiende a emplearlo, consciente
o inconscientemente, y con diferentes grados de éxito. El cálculo
económico debe proporcionar una respuesta para vastas extensiones
de posibles situaciones alterntivas, no simplemente para múltiples
casos individuales.
Esto sólo puede significar que "sustitución" es el término
clave en el análisis económico. Si no nos damos cuenta de
ello, corremos el peligro de llegar a pensar que todos los problemas están
ya resueltos cuando el economista comienza su trabajo, con sólo
una tarea de sociólogo para justificar su vocación (LOWE
65, pp. 18-26). Las curvas, no los puntos, son las "entidades" económicas
fundamentales; funciones más que magnitudes. Esto no significa, sin
embargo, que las funciones de sustitución se deban considerar todas
como definidas, infinitamente determinadas en ambas direcciones. Por
el contrario, debemos dejar tolerancia para el hecho de que la mayoría
del tiempo nuestro único interés claro es comprometernos
lo menos posible y tratar de asegurarnos el máximo poder sobre el
medio universal de sustitución, cualquiera que éste sea en
el caso concreto. La deseabilidad universal de la marca del poder
adquisitivo –la moneda misma–, el caso más típico de la situación económica,
parece así la forma práctica en que podemos esperar tener
funciones –planes económicos– en absoluto. Esto es así, naturalmente,
debido a nuestra gran falta de conocimiento acerca de los futuros estados
del mundo alrededor nuestro y también acerca de nuestras necesidades
y deseos futuros –e incluso presentes–. Ésta es una realidad general no necesariamente
conectada con la concupiscencia o la pasión por poder ilimitado
de parte del hombre, sino más bien enraizada en nuestra debilidad
e ignorancia, y en el temor de lo que el futuro tenga reservado para nosotros.
Nuestra meta modal, para valernos de la expresión de Lowe, no responde
tanto, en último análisis, a la pregunta de cuánto
deseo cualquier cosa relativamente a todas las demás cosas: antes
bien, responde a la pregunta más indeterminada de cuánto
deseo las cosas relativamente a aquellos bienes –en general, poder adquisitivo–
que me comprometan lo menos posible y me aseguren la máxima libertad
futura para una opción continuada. Es la libertad de escoger más
bien que las cosas que escogemos lo que resulta ser determinante con respecto
a una generalidad de tipo alternativo.