Pluga a Dios o a la naturaleza
dotarme del flujo dorado que
deja el sol
en su marcha furtiva hacia occidente
y plúgale llenarme de
la redundancia
que los hombres llaman riqueza
y pluga a Dios o a la naturaleza
su hermana
dotarme de esa huella de caracol
que deja el pensamiento cuando
corre asustado
a esconderse en los resquicios
de la mente.
Pluga a Dios dotarme o a la naturaleza
su amante
de la intermitente dicha alada
de eso que llaman
los hombres y las mujeres apareamiento
o consuelo
o escozor de ingles o axilas
o simplemente amor
o deseo o satisfacción
o como quieran.
Y pluga a Dios o al ADN de ayer
y mañana permitirme
entrever la robustez escasa
y la esquiva tranquilidad
que las tribus y los clanes
llaman belleza
pero no lo es tanto bajo
el tropel de los años
pero las mujeres y también
los hombres sus amos
suelen reconstruir aunque les
salga la jarana en las nalgas.
Y pluga a Dios o a la naturaleza
su sirvienta
o tal vez más bien su
aya o nodriza o la entraña de su tierra
vestirme de clase política
al menos por unos días
de eso que los hombres o sus
amoratadas mujeres
o sus niños estrujadados
llaman usualmente poder
o derecho ciudadano o Estado
de derecho o izquierda
cuando no
son solo palabras retorcidas para enjuagar
la boca y ocultar cosas en vez
de mostrarlas y enseñar.
Pero plugo a Dios y a su concubina
la naturaleza
inconstada e inconstante producir
todas las frutas y verduras
que se exhiben los domingos
en la feria del agricultor
que nadie más las tenga
solo yo que para eso trabajo
o alguien trabajó por mí
o me gano la lotería
y se ven tan bonitas pintadas
en los lienzos de Neruda
o cantados en los versos de
Picasso los dos Pablos
que los hombres y sus cocineras
llaman comida
aunque los artistas las llamen naturaleza muerta
y que si es masculino es arte pero si es femenina
es solamente olla de carne o juego de niños o niñas
a quienes no dejan pintar ni hacer versos y a veces
quisieran salir corriendo y que ellos se las arreglen.
Y plugo a Dios o a la naturaleza su esclava
porque ella es femenina por lo menos en español
y Dios es masculino en casi todas las lenguas
qué iba usted a pensar o a pensar todos los demás
le plugo digo no darme riquezas que serían cargosas
ni demasiada sabiduría porque ignoro casi todo
y me equivoco a cada rato o cometo errores de juicio
y en todo caso no estaré aquí para ver el final de la historia
tal vez ni siquiera el final del libro que estoy escribiendo.
Y plugo también a Dios
o a su entenada o el entenado es él
no darme más que un amor
verdadero y para qué
iba a querer más yo ni
más comida que la que necesito
ni poder de deveras pues solo
amagos
que para deslumbrar ni falta
que hace
ni fama en serio sino solo untadidas
que si mis compatriotas o algunos de ellos
me saludan de vez en cuando en la calle con eso basta.
Pero en cambio le plugo darme muchos nietos
cobrizos que resisten muy bien
el beso del sol
translúcidos que transforman
el trigo en proteína
con ojos rasgados que ven claro
en Siberia
aunque vivamos en el trópico
pero aun así
protegen del reflejo que ver
el sol en el cénit
da ceguera pero verlo morir
en poniente es gloria
y gruesos que resisten el frío
y flacos y altos
para protegerse del
calor pero con ojos azules
todo el mundo los quiere aquí
o en Finlandia.
Que toda esa maravilla la engendré
yo
o mejor dicho venía en
el linaje mío y de mi esposa
y en el de nueras y nueros otros
esposos y esposas
como se dice ahora que todos
y todas pusieron
su granito de buen ADN.
Y Dios o la naturaleza
su madre
que lo parió
me guarden de seguir diciendo
plugo y pluga
que en primer lugar suena muy
mal
pero además a lo mejor
el verbo es defectivo
pero qué me importa si
me plugue a mí.
Pero ya está que es hora
de volverme a dormir
es mucha escribidera para una
sola madrugada.