Estado de Kansas vs. estado de ciencia

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Libertad de pensamiento

La libertad da fundamento tanto al humanismo, centrado en el respeto a la persona, como a la ciencia, que no puede existir sin ella. El desarrollo de la ciencia contemporánea se ha nutrido de la atmósfera de libertad de pensamiento que ha reinado en la mayoría de los países de Occidente durante ya más de dos siglos. Esa libertad ha estimulado la experimentación sin cortapisas y ha consagrado como método social de la ciencia una libre impugnación de hipótesis y teorías compatible con lo que Karl Popper describe como el concertado intento por demostrar que las doctrinas científicas, vigentes o propuestas, son en realidad falsas. Todo ello sin perjuicio de que cada científico individual se embarque en la defensa de sus tesis con el mayor calor y convicción, debiendo solo detener sus esfuerzos apologéticos ante el fraude o la deshonestidad intelectual.

El único control compatible con el desarrollo científico es el examen por los pares, los otros científicos, dentro de la comunidad organizada de la ciencia. De ahí la importancia de que existan organismos como esta Academia, institutos de investigación, universidades, revistas y sociedades científicas. Todo ello integrado en una gran red internacional, a salvo de intervención política o religiosa, ofrece el mejor ambiente para el surgimiento, corrección y permanente examen de las doctrinas científicas. Ningún otro tribunal tiene competencia para juzgarlas; su sustitución por otros controles es la manera más efectiva de dar al traste con la ciencia.

Este requisito de libertad de pensamiento no está asegurado para todas las sociedades, ni siquiera en los países más avanzados de la Tierra. En días pasados la opinión ilustrada internacional se conmovió por el incidente, tragicómico, de la prohibición por parte del Board of Education del Estado de Kansas de la enseñanza de la teoría de la evolución en su jurisdicción. Habiendo sido por un tiempo profesor invitado de la Universidad de Kansas, participo del embarazo que seguramente estarán sintiendo mis antiguos colegas como resultado de una decisión que desacredita ante el mundo tanto su sistema educativo como su comunidad política.

Por lo demás me preocupa que, sin llegar a esos extremos, una mayoría de todos los norteamericanos, según encuesta reciente, considera al creacionismo como doctrina científica que merece "tiempo igual" que el evolucionismo. Pedir "tiempo igual" para el creacionismo en las escuelas, con el argumento de que el evolucionismo es "solo una teoría" es ante todo una mala interpretación del uso del término "teoría" en las ciencias. "Teoría" no se opone a "verdad" sino a "hipótesis", como dos niveles de abstracción de los enunciados científicos. Pero además, el argumento constituye una explotación interesada de la honesta manifestación de los metodólogos que declaramos sin ambages que ningún enunciado científico suficientemente general debe tomarse como definitivo. El que la ciencia no pueda darnos más que aproximaciones a la verdad no significa que alguna otra fuente de conocimiento pueda darnos certidumbres igualmente seguras; solo significa que la metodología científica es eminentemente consciente de sus límites, los límites mismos del entendimiento humano.

No turben estas preocupaciones la paz intelectual del científico en cuanto tal, que sabe por qué acepta la evolución por selección natural como el marco de referencia inevitable de las disciplinas biológicas. El filósofo, el político o el ciudadano deben en cambio inquietarse por el descomunal golfo que separa al hombre corriente del científico en relación con el conocimiento de los aspectos más fundamentales sobre la naturaleza que han podido descubrirse y confirmarse extensamente en nuestra época. Y preocuparse también por el enorme déficit de la educación humanista, incluso en los países más adelantados de la Tierra, al carecer dramáticamente de los conceptos más elementales de las ciencias biológicas. Deficiencia solo comparable con la total ausencia de conceptos básicos de ciencia económica, que tan lamentables consecuencias implica para el ejercicio de las responsabilidades ciudadanas. Yo me he propuesto, en el libro que escribo sobre el nuevo humanismo, incorporar esas dos dimensiones a la visión del mundo del hombre del siglo XXI. No es la ocasión aquí para detallar la dimensión económica; creo sin embargo oportuno recordar someramente algunos de los principales argumentos que certifican el evolucionismo como paradigma fundamental de las ciencias biológicas.

Argumentos en favor de la evolución

Los árboles filogenéticos

Una primera serie de argumentos se refiere a la posibilidad de construir, con abundante base empírica, árboles filogenéticos. Estos árboles se han podido elaborar por muy distintos métodos de trabajo y su notable coincidencia recíproca hacen impensable la no existencia de la evolución.

El método horizontal

Un primer método, llamado horizontal por referencia a la estratigrafía, consiste en comparar los organismos que existen actualmente. Se aplica desde el siglo XIX y fue determinante en el desarrollo de la anatomía, embriología y fisiología comparadas. Responde al asombro que provoca en los investigadores la extraordinaria homología de estructura de los vertebrados, en su esqueleto, sistema nervioso y aparato digestivo, o la persistencia de estructuras como las aberturas branquiales, funcionales en los grupos acuáticos y reliquias embrionarias en los aéreos. ¿Cómo no concebir una filiación entre estos diferentes grupos, con parecidos tanto más acentuados como su separación sería más reciente y sus modos de vida más próximos?

En los años sesenta de este siglo, el progreso de la biología molecular lleva a Pauling y Zuckerkandl a trasladar el método horizontal a las proteínas. La comparación de la secuencia de sus aminoácidos en dos especies diferentes debía permitir la evaluación del número de mutaciones ocurridas en el respectivo ADN desde la separación de ellas a partir de un antecesor común. Suponiendo una frecuencia de mutación constante y aplicando el principio de parsimonia, sería posible concluir que la diferenciación de las secuencias representaba la antigüedad de la separación. Los primeros resultados, con técnicas elementales espantosamente lentas, permiten construir árboles sobre la evolución de la hemoglobina coincidentes con los obtenidos por la anatomía comparada. (SOLIGNAC 95)

Hoy día, el análisis de proteínas ha sido remplazado por el estudio directo del ADN, y los árboles son cada vez más precisos. La comparación del ADN mitocondrial de distintas poblaciones humanas ha permitido incluso señalar a una hipotética mujer africana como la madre común de todos los humanos vivientes. Se la designa jovialmente como la Eva Africana. Un Adán Africano se ha localizado también, con base en el cromosoma "Y". La existencia de esa etérea pareja se ha ubicado en el tiempo entre el surgimiento de Homo sapiens (hace unos 200.000 años) y su transformación en hombre moderno, sapiens sapiens (hace unos 100.000 años). (CANN 87) (HORAI 95) Métodos parecidos han permitido a Cavalli- Sforza construir mapas históricos de las migraciones de este último que coinciden ampliamente con los datos arqueológicos disponibles. (CAVALLI-SFORZA 95)

Valga la ocasión para destacar que en el libro en que este eminente científico reporta esos resultados hay una referencia encomiosa a hallazgos de compatriotas nuestros que investigan sobre la transmisión hereditaria de la sordera en una región de Cartago. Que nuestros científicos puedan trabajar con los mismos métodos de los científicos más eminentes del mundo, y sean citados por estos, es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos los costarricenses.

El método vertical

Un segundo método, llamado vertical por referencia a la estratigrafía, corresponde a un enfoque paleontológico. Fundada como la anatomía comparada a principios del siglo XIX, la paleontología consiste en un análisis a través del tiempo de las formas que se han sucedido en un lugar determinado, y en la correspondiente búsqueda de una filiación. Estas formas son reconstruidas a partir de fósiles, restos más o menos petrificados de partes duras de los organismos, o de vaciados de sus huellas. Estas muestras son por naturaleza muy escasas, dada la improbabilidad de la conservación. Sin embargo, aunque incompleta, esta colección ha permitido reconstruir un buen número de árboles filogenéticos. (SOLIGNAC 95)

Investigación de mecanismos

Un tercer método consiste en la investigación de los mecanismos. Se basa en el supuesto razonable de que los mecanismos de la evolución, descartando una intervención sobrenatural, no pueden haber sido sino los mismos a que se encuentran sometidos los seres vivos del presente. La primera aplicación de este método corresponde al propio Darwin, con su análisis de equilibrios entre distintas especies y de variaciones geográficas, pero también por su referencia al modelo de la selección artificial de los criadores de animales domésticos. Se trata esencialmente de una genética de las poblaciones que integra constantemente los descubrimientos de la genética formal, molecular y del desarrollo, para formar un cuadro coherente. (SOLIGNAC 95)

Observación directa de la evolución

Una segunda serie de argumentos se refiere a la posibilidad de observar directamente la evolución en los casos donde la escala temporal lo permite. Aquí pueden distinguirse por lo menos tres situaciones concretas.

Investigación sobre mutaciones

Una primera situación la constituyen las investigaciones sobre las mutaciones de la Drosophila en USA así como de las mariposas en Inglaterra (FORD 57), en los años treinta y cuarenta. Tales estudios son continuados y profundizados en los setenta por biólogos moleculares, con técnicas nuevas como la clonación de genes y la secuenciación de ADN. El resultado de tales avances es que, en circunstancias particulares, es posible producir directamente, por manipulación genética, la evolución orgánica ante nuestros propios ojos.

Las mutaciones de los virus

Una segunda situación, muy desfavorable para nuestra especie pero de gran importancia para la confirmación del evolucionismo, es la constante mutación de los virus, que les permite burlar las defensas de los sistemas inmunológicos. Aquí no solo vemos la evolución desarrollarse ante nuestros propios ojos, sino que somos nosotros mismos los involuntarios agentes de la selección al lanzar contra esos organismos nuestras defensas naturales. Caso parecido es el desarrollo de resistencia a los antibióticos por parte de las bacterias aunque, al ser frecuentemente mediada por plásmidos, deviene el medio de evolución una transferencia horizontal de caracteres genéticos.

La evolución digital

Como si todo esto fuera poco, una tercera situación presenta también el espectáculo de la evolución directamente ante nuestros ojos. En este caso se trata de las investigaciones de Thomas Ray (RAY 92), evolucionista metido a informático que logra producir en este mismo decenio una auténtica evolución de organismos digitales (que existen solo dentro de una computadora), confirmando que el algoritmo de selección natural es totalmente general, aplicable a universos muy distintos.

Estos argumentos son tan avasalladores que el que la doctrina no tenga aceptación universal entre nuestros contemporáneos solo puede explicarse por ignorancia, nutrida por prejuicios religiosos, y lamentable insuficiencia de los sistemas educativos de todos los países.

Copyright © 1999 Claudio Gutiérrez