La influencia de Charles Darwin en el pensamiento moderno

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Lo siguiente es traducción y resumen míos de un excelente artículo de Ernst Mayr aparecido en Scientific American. (MAYR 00)


Darwin fundó una nueva rama de las ciencias de la vida: la biología evolucionista. Varias de sus contribuciones son especialmente importantes más allá de esa disciplina:

·         La no constancia de las especies, o sea el concepto moderno de evolución mismo.

·         La noción de ramaje evolutivo, que implica el origen común de todos los seres vivos del globo terráqueo.

·         La superación de la idea de una gran marcha teleológica hacia cada vez más perfección, el concepto de scala naturae de raíces aristotélicas, también llamada "cadena de los seres".

·         La insistencia en el gradualismo de la evolución, sin saltos mayores ni discontinuidades.

·         El razonamiento de que el mecanismo de la evolución consiste en la selección natural.

Todas estas ideas en su conjunto constituyen una revolución conceptual, el advenimiento de un nuevo paradigma para las ciencias biológicas y una nueva filosofía de la naturaleza. De todas estas ideas, la de evolución por selección natural, descubrimiento concurrente de Darwin y Alfred Russel Wallace, reviste por sí mismo singular importancia. Es una idea filosófica que permaneció impensada por más de dos mil años de historia de la filosofía, desde los griegos, pasando por grandes pensadores como Descartes, Hume y Kant. Es una idea genial que reúne en sí al mismo tiempo una gran simplicidad y un enorme poder explicativo.

La selección natural supone la existencia de una población diversificada, contrariamente a la idea esencialista que supone que los miembros de una clase son esencialmente idénticos. Debe ser considerada como un proceso de dos etapas: producción de variación abundante seguida de eliminación de los individuos que no cumplen con los constreñimientos del ambiente. De paso, esta idea resuelve una controversia de dos mil años sobre la casualidad y la necesidad. El cambio en la Tierra es resultado de ambas: en la primera etapa domina la casualidad productora de variedad y en la segunda la necesidad que selecciona a los individuos adaptados al ambiente.

Antes de la publicación de On the Origin of the Species, (DARWIN 59) prácticamente todos los científicos y filósofos eran cristianos. El mundo que habitaban había sido creado por Dios, quien había instituido leyes sabias que aseguraban la adaptación perfecta de los organismos unos a otros y a su ambiente. Darwin desecha todos los fenómenos y causas sobrenaturales. La teoría de la evolución por selección natural explica las adaptaciones y diversidad del mundo únicamente de manera materialista. No necesita más un Dios como creador o diseñador del universo, aunque cada quien sea libre de seguir creyendo en ello. El proclamado "maravilloso diseño" de la naturaleza puede explicarse por la selección natural, incluso las no tan maravillosas enfermedades, causadas en su mayoría por organismos microscópicos evolucionados en competencia con nosotros.

Desde el tiempo de los pitagóricos y de Platón, el concepto general de la diversidad del mundo enfatizaba su invariancia y estabilidad. Los miembros de cada clase se consideraban idénticos, de naturaleza fija y claramente separada de los miembros de las otras esencias (el ejemplo preferido era el triángulo, que no puede parecerse a un cuadrado, esencia distinta). Las variaciones se consideraban no esenciales sino accidentales. El pensamiento esencialista no puede lidiar con variaciones, como lo hace evidente el concepto desorientador y equívoco de "razas humanas". Para un esencialista, los caucásicos, africanos, asiáticos o inuits son tipos conspicuamente diferentes de los otros grupos étnicos humanos. Este modo de pensar lleva naturalmente al racismo. Darwin rechaza totalmente el modo de pensar esencialista y en su lugar inaugura el modo de pensamiento poblacional. Todos los grupos de organismos vivientes, incluidos los humanos, son poblaciones que consisten de individuos diferenciados entre sí de manera única. No hay dos seres humanos iguales. Las poblaciones no varían por sus esencias sino en virtud de diferencias estadísticas. Al rechazar la constancia de las poblaciones Darwin introduce la historia en el pensamiento científico.