La larga marcha de la vida: madurez

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Los organismos modelo

Un amigo mío con el que comentaba estas cosas recientemente me preguntaba por qué tendríamos que creerlas. La pregunta era completamente natural. La biología molecular nos habla de cosas del lejanísimo pasado "leyéndolas" en estructuras microscópicas, nuestros genes y los de los demás organismos. Le creemos por la confianza que nos merece el método científico, justificada en otra parte(a). Podemos agregar aquí un comentario sobre algunas de las herramientas de sus investigadores así como importantes resultados. La sabia máxima de Francis Bacon de buscar en lo sencillo la explicación de lo más complicado la han venido aplicando los genetistas desde los albores de su ciencia. Hemos mencionado cómo Mendel realizó sus experimentos con guisantes(b) y como Morgan se apoyó a fondo en la diminuta mosca del banano. Hablaremos más de ella y de otros simples organismos, armas usadas por los biólogos para ampliar su conocimiento.

Reforcemos la recomendación de Bacon recordando un hallazgo fundamental de la biología molecular: la vida es una, con un único origen, un único lenguaje, un mismo conjunto de materiales, y muchas otras características y estrategias aplicables a todos los seres vivos del planeta. Ello da más razón a los biólogos para tratar de entender lo complejo examinando los seres vivos más simples, estando todos construidos de la misma manera. Podría objetarse aquí que la unidad de la vida es un resultado de nuestra investigación y no debería usarse para justificar la investigación en general. Pero esta objeción no se sostiene: toda investigación se hace creíble si sus resultados son amplios y coherentes, si sus hallazgos se refuerzan unos a otros y si explicaciones sencillas y abarcadoras van perfilando un cuadro cada vez más detallado y congruente. Esto dicho, ilustremos cómo el uso de muy simples "organismos modelo" ha contribuido al explosivo desarrollo de la biología molecular.

De cómo los caños de París contribuyeron al progreso de la ciencia

Los virus no son seres vivos en el sentido propio de la palabra, por no ser autosuficientes. Más que seres vivos son "vividores", pues explotan a los seres vivos usando su maquinaria celular para replicarse ellos mismos. Son, por así decirlo, replicadores parásitos. Han acompañado a los seres vivos desde sus inicios, como lo atestigua el hecho de que algunos de ellos están hechos de ARN y no de ADN.

Un bacteriófago es un tipo de virus que infecta a las bacterias, por ejemplo a la Escherichia coli, habitante de nuestro aparato digestivo. Está constituido por una muy pequeña cantidad de material genético encerrado en una cápsula de proteína y por una jeringa, también llamada cola, para inyectarlo en la bacteria. En términos generales, una vez que el fago infecta a una bacteria, todas las síntesis de ADN, ARN o proteínas de esta bacteria se detienen, mientras que el genoma del fago se pone a trabajar para sintetizar su propio material genético y proteínas usando la maquinaria de la bacteria anfitriona. Las distintas partes del fago se ensamblan, creando gran cantidad de réplicas suyas; a continuación, las lisoenzimas fágicas rompen la pared bacteriana y se liberan entre cien y dos mil fagos nuevos por cada célula así lisada.

André Lwoff(1), François Jacob(2), y Jean Monod(3) descubrieron en 1940 el fago que bautizaron "lambda" en el agua de un caño de París. El fago lambda es un virus de ADN, bastante grande comparado con otros virus. Una característica interesante suya es que puede aparecer en dos estados diferentes: o reproducido con ruptura de la bacteria (decimos que el fago se encuentra en fase lítica o "rompedora") o integrado al cromosoma de la bacteria (decimos que está en fase lisogénica o "generadora de rompedores"). El fago incorporado al genoma puede más tarde despertarse de su somnolencia, retornando a la fase lítica. El genoma del fago, de tipo lineal, se circulariza inmediatamente después de inyectarse en una bacteria. Tiene dos sitios llamados COS donde el ADN es cohesivo, estando formado por bandas no complementadas opuestas; al entrar en contacto estos sitios se produce la circularización. Enseguida, el fago "toma la decisión" de incorporarse al genoma de la bacteria (1 de cada 100 veces) o de destruir a la bacteria (las restantes 99). Si decide incorporarse, una ligaza del anfitrión se encarga de efectuar su ensamblaje con el genoma bacteriano. El fago mismo cataliza la reacción recombinatoria.

El genoma del fago entra a la bacteria con todos los genes necesarios para dar su batalla: los tiene de control, de replicación, encargados de hacer cabeza y cola y de romper la membrana de la bacteria. Los más interesantes entre ellos son los genes de control: operadores, promotores, o represores que interactúan entre sí, con otros genes y con las proteínas adecuadas, a la manera en que lo hacen las distintas rutinas de un programa informático; el resultado principal de esta interacción es la producción de alguna de las fases del fago. En todo este proceso lo más interesante es la competencia entre un represor, llamado CI, y una proteína, llamada CRO. Esta última promueve la fase activa y de destrucción de la bacteria, y gana la partida en casi todos los casos. El represor, por su parte, promueve la fase durmiente o de incorporación, y vence raramente. La batalla se decide con base en el estado de nutrición del anfitrión: si es positivo se favorece la ruptura de la bacteria, mientras que si es deficiente se favorece la incorporación del fago en el genoma anfitrión y la respectiva conservación y reproducción de la bacteria (y consecuentemente del fago)(4).

Uno de los aspectos más interesantes de la biología del fago lambda es su forma de reproducción. Para no distraer al lector en esta visión panorámica del uso de organismos modelo como método de investigación, consignamos su explicación a un apéndice(c).

El factor F, un caso de genoma secundario

En la bacteria E. coli existe una pequeña secuencia de ADN que se conoce con el nombre de "factor de fecundidad" o "factor F". Es un plásmido, es decir, un pequeño genoma distinto del cromosoma, capaz de reproducirse independientemente por la técnica del círculo rodante e inyectarse en otra célula, normalmente de la misma especie. Ocasionalmente se integra en el cromosoma, de parecida manera a como lo hace el fago lamda. En otras oportunidades, al inyectarse en otra célula se lleva consigo el cromosoma al que se hubiere unido, dando lugar a la formación de un merodiploide o bacteria con más de un cromosoma. Los plásmidos constituyen probablemente una adaptación para ambientes impredecibles pues permiten a la bacteria adquirir genes que pueden servirles en situaciones de urgencia. Constituyen para los seres unicelulares una forma de adquirir variedad, función cumplida mucho más eficazmente por la reproducción sexual de los organismos más complejos. Los plásmidos, aunque no son de suyo organismos en sentido propio, nos sirven también de modelo donde estudiar funciones que se dan en los seres complejos, dada su autonomía genética y su flexibilidad operacional. Sus virtudes especiales han sido explotadas por la biología molecular para usarlos como vectores(d).

La mosca drosófila y el descubrimiento del "plan del cuerpo"

La mosca drosófila es un organismo modelo muy respetable, cuyo bien definido cerebro está ya dotado de unas 20 000 neuronas. El mayor interés de esta mosca de la fruta, sin embargo, estriba en otros aspectos de su estructura. Ya hemos escrito sobre el tamaño de sus cromosomas en las glándulas salivales, que permitieron estudiarlos desde muy temprano en la historia de la genética. El aspecto que queremos agregar ahora de su constitución tiene que ver con el descubrimiento del "plan del cuerpo" en los animales. Una estructura repetitiva de su larva, llamada "disco imaginal", es capaz de dar origen a otras estructuras que las que normalmente produce si es artificialmente trasladada a otro sitio. Así por ejemplo, donde esperábamos una antena obtendremos una pata, o donde esperaríamos un ojo podríamos obtener el órgano genital. Al trasladar un pedazo de material (ese disco imaginal) a otro lugar relativo dentro de la larva, en algunos casos el material se impone al lugar para determinar el resultado; en otros casos, ocurre lo inverso: el lugar se impone al material. Ha sido posible establecer mapas de estas curiosísimas transdeterminaciones que indican cuáles transformaciones son posibles y cuáles no.

Experimentos de este tipo llevaron al descubrimiento de los llamados "genes homeóticos", que constituyen los guías del desarrollo por representar el marco físico fundamental del organismo. Ello puede comprobarse experimentalmente produciendo alteraciones artificiales en el ADN hereditario. En muchos casos estas transformaciones tienen resultados muy semejantes a las de las transdeterminaciones imaginales. La drosófila tiene dos complejos homeóticos: toráxico y abdominal. El orden de los genes sigue el orden anteroposterior de la larva. Existe un gen para cada segmento, a partir del primer segmento toráxico. Si cualquiera de los genes falta, la estructura siguiente será repetición de la anterior. El segundo segmento toráxico es el "valor de omisión", y produce alas y patas. El respectivo gen se considera el ancestral, del cual habrán debido surgir los otros por duplicación(e). Los genes homeóticos tienen todos una caja HOX, 160 pares de bases que codifican para un dominio proteico de 60 aminoácidos; es un dominio de interacción con el ADN que pega la proteína al ADN como medio de controlar el desarrollo mediante una cascada de expresión(5).

Todos los insectos tienen secuencias homeóticas parecidas a las de la drosófila. Las cosas van más allá: un sistema de patrones de expresión de genes, que comprende los genes de la caja HOX y otros semejantes, encifra la posición relativa de las partes del cuerpo en todos los animales. Es probable que este sistema sea muy antiguo y estuviera emplazado en el antepasado común a todos los organismos de este reino. J. M. W. Slack y sus colaboradores han propuesto llamarlo "zootipo" y tomarlo como criterio para decidir que un ser vivo es un animal. El zootipo es un sistema de información simplemente posicional y no encifra necesariamente estructuras particulares. (SLACK 93)

Dos sistemas nerviosos diminutos: un gusano de clase y un molusco californiano

Caenorhabditis elegans es un nematodo pequeño pero visible al ojo, cuyo desarrollo simple lo convierte en organismo modelo. Vierte luz especialmente sobre los procesos de apoptosis o muerte celular programada. Su genoma contiene 19 099 genes, integrados por 38 megabases y agrupados en 5 cromosomas. Su célula germinal, después de 528 divisiones binarias, da origen a un gusano hermafrodita dentro de un huevo. Roto este, y después de varias divisiones celulares más que le hacen pasar por mudas y etapas de larva, adquiere madurez sexual y comienza a poner sus propios huevos. Genes especializados gobiernan la apoptosis o muerte celular que “esculpe” un adulto de 1064 células, a la manera como en el ser humano se forma la mano a partir de un órgano primitivo, el primordio, que contiene más células que ella. Las células son determinadas por su linaje y no por su posición física. Uno de estos linajes constituye la línea germinal. El sistema nervioso proviene de otra de las células precursoras y está formado por 302 neuronas, sensoriales, motoras o interneuronales, conectadas por un total de 5000 sinapsis. Un ganglio con forma de anillo en el cuello funciona como un protocerebro. Las neuronas sensoriales tienen cilios que actúan como órganos de los sentidos. Hay 11 pares de sensores olfatorios capaces de discriminar cientos de olores, por ejemplo el ODR-10 (por odor, 'olor' en inglés) identifica la molécula de diacetil. El C. elegans es el primer organismo conocido susceptible a habituación: ante un estímulo táctil se retracta, pero cada vez menos frente a su repetición, con tal que el estímulo no sea traumático. Además, notablemente, la habituación puede ser condicionada por un estímulo aversivo de luz o sonido (vibración). Existen dos cepas diferentes: los solitarios y los gregarios, que son calidades que califican su actitud durante la comida, ya que las dos cepas producen individuos solitarios en todos los otros momentos. La diferencia entre las dos cepas la marcan dos alelos(f) del mismo gen (o locus, 'lugar' en latín).

El molusco Aplysia california es neurológicamente más complejo que el C. elegans, con 20 000 neuronas. Su importancia como organismo modelo radica en que es posible disecarlo fisiológicamente y aislar sus proteínas.

Arabidopsis thaliana, un organismo modelo entre las plantas

Si la vida es una, podemos encontrar muchas enseñanzas sobre nuestro propio genoma examinando el genoma no solo de los organismos de nuestro propio reino, también de reinos distintos como el de las plantas. Ese ha sido un motivo dominante para intentar secuenciar una “planta modelo” al mismo tiempo que se acometía la gran tarea de la secuenciación del genoma humano. La planta escogida fue Arabidopsis thaliana. Su genoma, formado por solo 366 000 kbases en las cuales se calcula que existen alrededor de 24 000 genes, ha sido ya secuenciado. Se están comparando secuencias suyas –usadas como sondas para buscar correspondencias– con genomas de especies más conocidas. Ello permitirá predecir sus funciones. Un método tal ha permitido identificar genes homólogos entre especies, incluso algunos relacionados con enfermedades humanas. Así, por ejemplo, se han identificado genes de cilios defectuosos en el oído, causantes de ciertos tipos de sordera, los cuales –naturalmente– tienen funciones distintas en las plantas, algunas todavía no conocidas. Parece ser una regla de la vida que, como en la música, temas iguales suelen producir efectos distintos en contextos diferentes.

Las plantas se caracterizan, en comparación con las especies animales, por una abundancia de ADN. Parte de la explicación de este hecho es su frecuente poliploidía(6). Otra razón es la existencia de organelas, en particular los abundantísimos cloroplastos(7), las cuales –al igual que las mitocondrias existentes también en los animales– poseen ADN propio. Por otro lado, existe en las plantas una mayor cantidad de ADN no codificante, como pseudogenes, intrones, trasposones(8) y otras bestias semejantes. Finalmente, ocurren en las plantas numerosas "familias de genes", resultado de repeticiones ancestrales, bastante más extensas que las que encontramos en otros organismos. Todos estos fenómenos, también presentes en el organismo humano, son más fácilmente observables y manipulables en las plantas, en particular en este interesante organismo modelo pariente lejano nuestro.

Tres inventos recientes de la vida

Todos hemos tenido la voluptuosa experiencia, en un luminoso día de verano, de recostarnos contra el robusto tronco de un árbol y admirar hacia arriba la extraordinaria riqueza de sus ramas recursivamente bifurcadas. No puede haber mejor representación del curso y resultado de la evolución de los seres vivos. A partir de su raíz en un mundo prebiótico, el árbol de la vida ha ido abriéndose más y más, creando en cada paso una división binaria para dar origen a cada vez mayor variedad. Podemos concebir cada una de esas divisiones como basada en una invención específica, muy simple en sí misma pero preñada de consecuencias para el futuro. Porque, al igual que en la historia de la tecnología humana, cada pequeña invención, una vez asentada y adaptada a distintos usos y situaciones, sirve de base para nuevas invenciones, igualmente sencillas y henchidas de futuras posibilidades. Recordemos que todo esto ha venido ocurriendo naturalmente, por la fuerza misma del algoritmo de la selección natural, que va produciendo diseño sin necesidad de un diseñador consciente(g) ni de un plan anterior. Es la propia vida la que va ensayando posibilidades con base en el hecho de que, a lo largo de las generaciones, se producen diferencias accidentales entre distintas réplicas de un mismo genoma. Y es el ambiente de cada población el que, ciegamente, castiga las mutaciones desfavorables y premia con descendencia lujosa los pequeños cambios que constituyen innovaciones exitosas. Examinemos algunos de los más trascendentales de estos inventos ocurridos después de que la vida quedó consolidada al nivel de seres unicelulares.

El núcleo celular da origen a los protistas

El núcleo se inventa originalmente por invaginación de la membrana celular exterior. Nótese en la figura la doble membrana que está a punto de cerrar el núcleo; la doble pared que conecta la membrana externa y la interna desaparecerá después. Este invento crea los protistas, el grupo de organismos comparativamente simples pero ya más complejos que las bacterias, que poseen características elementales de plantas, animales u hongos. Los convierte en eucariotas, según la clasificación esbozada antes(h). Se componen todavía de una sola célula, como las bacterias, pero a diferencia de ellas su ADN está resguardado por una membrana interna dentro de un espacio reservado llamado núcleo. Tal guarnición resulta ventajosa porque protege mejor el patrimonio genético y es esa ventaja la que asegura la extraordinaria proliferación de las poblaciones que gozan de ella. Su multiplicación produce gran variedad de formas y estilos de vida, que habitan muchas clases diferentes de ambientes. A pesar de sus semejanzas con los eucariotas superiores, los protistas carecen todavía de tejidos, puesto que son aún unicelulares.

Las protoplantas, protistas que se parecen a las plantas, pueden fabricar su propio alimento por medio de fotosíntesis, gracias a sus simbiontes internos(i), las organelas llamadas cloroplastos. Los protohongos, por su parte, extraen el alimento del ambiente que los rodea, pero sin poder, como las plantas, absorber la energía solar ya que carecen de cloroplastos. Los protozoos o protozoarios, seres unicelulares que se parecen a los animales, tampoco tienen cloroplastos; pero poseen la capacidad de moverse para buscar su comida, impulsándose por medio de flagelos. Se alimentan sobre todo por depredación de otros seres unicelulares, especialmente sus antepasados sin núcleo, las bacterias. Se conocen más de 20 000 especies de protozoarios(9), algunas de los cuales forman colonias, sin dejar por ello de ser organismos independientes. Muchas especies son acuáticas y forman parte integrante del plancton de los océanos. Otras corresponden a parásitos de plantas y animales (incluido el ser humano), con los que establecen en muchos casos relaciones simbióticas muy importantes para estas formas de vida. Todos los protistas –plantas, hongos o animales rudimentarios– contienen ya en su citosol gran cantidad de mitocondrias(j).

La expresión diferenciada de los genes prepara el camino

Los protistas inventan la expresión diferenciada. Un caso muy bien estudiado e interesante ocurre entre las levaduras unicelulares (un tipo de protohongo). Su única célula puede presentarse en tres distintas variedades, sin dejar de ser la misma especie. Es una diferenciación en el tiempo; en el espacio no podría serlo puesto que estos organismos no tiene más que una célula. Dos de estas variedades (tipos a y alfa) son haploides, como las células sexuales de otras especies; la tercera es diploide, conjunción de los dos genomas anteriores (tipo a/alfa). La meiosis, que transforma esta célula diploide en dos esporas haploides, es provocada por estímulos de estrés; en circunstancias favorables, en cambio, las dos variantes haploides tienden a acoplarse para formar de nuevo la variante diploide. Así, aunque todos los genes están presentes en las tres variantes –por lo que constituyen una sola especie–, su expresión es discriminada como resultado de la influencia del medio ambiente. El mecanismo para la transformación reversible indicada depende de un gen que si se expresa reprime la meiosis. Este gen no se expresa en las variantes haploides porque está bloqueado por una proteína, pero en la diploide esta proteína represora está a su vez bloqueada por otra. Este mecanismo de bloqueo y contrabloqueo es una técnica de regulación que encontramos repetidamente en la expresión genética de los organismos superiores. Constituye la médula de este invento trascendental de la evolución: la expresión diferenciada de los genes.

El acople fisiológico da origen a los seres multicelulares

Las esponjas (filo porífera) constituyen los más simples y primeros de los animales multicelulares. Tienen ya tejidos pero todavía no se les distinguen órganos. La mayor parte son marinas pero las hay también de agua dulce. Viven pegadas a un sustrato y se alimentan dejando pasar agua por su cuerpo a través de poros mientras extraen partículas de comida mediante flagelos de sus células. No tienen sistema nervioso pero reaccionan a estímulos. Su esqueleto elemental está compuesto por fibras y minerales. Existen de ellas unas 48 000 especies. El invento que dio origen a este primer metazoario incluye la exportación(10) de una matriz extracelular capaz de sostener a las células en una posición relativa constante. Tal sostén es condición necesaria para la transición de una simple colonia de seres unicelulares a un organismo multicelular. Pero no es suficiente: es necesario también el acople fisiológico entre las distintas células, constituido básicamente por el intercambio de señales químicas(k) entre ellas. Este acople activo constituye el criterio más efectivo para decidir sobre la multicelularidad de un organismo. Tan notable invento, la socialización de las células de una misma especie, ha de haber ocurrido hace unos seiscientos millones de años. En conjunto con un uso revolucionado del invento anterior, determinará de manera sobresaliente todo el curso posterior de la evolución, al abrir la puerta a la existencia de los organismos superiores, incluido el hombre.

Un uso nuevo para un invento anterior: diferenciación más fuerte

La expresión diferenciada de los genes, inventada por los protistas, va a tener, dada ya la multicelularidad, un nuevo campo de aplicación de proyecciones incalculables: a la diferenciación puramente sucesiva (transición de un modo de expresión de genes a otro distinto) va a unirse ahora la todavía más poderosa diferenciación simultánea, en la que unas células expresarán sus genes de una manera mientras que otras, colocadas en otras partes del cuerpo, lo harán de manera diferente(11). Esta nueva expresión diferenciada, de gran complejidad, es la que va a producir la inmensa riqueza de rasgos corporales y comportamientos que caracterizará a las especies de todos los reinos de la vida a partir de la gran explosión de biodiversidad de la era cámbrica.

Notas

Nota 1: Microbiólogo francés ganador del Premio Nobel en Fisiología y Medicina de 1965, junto con Jacques Monod y François Jacob. Los tres investigadores del Instituto Pasteur de París fueron premiados en reconocimiento a sus descubrimientos sobre control genético de las enzimas y síntesis de los virus.

Nota 2: Biólogo francés y Premio Nobel, estudió cómo el ADN y el ARN transfieren la información genética e investigó el control genético del crecimiento embrionario.

Nota 3: Bioquímico francés y Premio Nobel, descubrió el sistema operón que controla la acción genética en las bacterias.

Nota 4: El uso del lenguaje metafórico alusivo a una campaña militar no debe desorientar a los lectores. Podemos usarlo para mejor discurrir sobre estos temas, con tal de que sepamos lo que estamos haciendo. Así, la siguiente pregunta que le oí hacer a un estudiante en el seminario del Profesor Pedro León en que me enteré de estos temas, era perfectamente legítima:

–¿Cómo sabe el sistema cuál es el estado de la bacteria para poder decidir?

La respuesta aludió a una señal universal utilizada por estos procesos, la presencia de MFAc (monofosfato de adenosina cíclico), lo que ofrecía la solución científica al problema. El profesor no corrigió la forma de expresión del estudiante pues, a su nivel de educación, no podría estar todavía abrigando la tendencia a buscar un "homúnculo" –duendecillo dotado mágicamente de conciencia para conocer y voluntad para decidir– en el fondo de estos procesos, prescindiendo de los mecanismos materiales que con tanto trabajo han logrado descubrir la bioquímica y la genética. Por el contrario, bien asentados sus principios, se permitía un giro lingüístico expedito para formular de modo compacto su pertinente pregunta.

Nota 5: La expresión de los genes, como hemos visto, es su traducción a proteínas. Cuando estas cumplen la función de "pegarse a un gen" para activarlo, de modo que se habilite para producir otra proteína, y esta a su vez se pega a otro gen con parecido fin, y el ciclo se repite varias veces, hablamos de cascada de expresión de genes. Es uno de los formatos característicos de la regulación genética, de gran poder operativo, como podrán reconocerlo los lectores que tengan experiencia en programación informática, donde se utilizan parecidas "cascadas de control" para ejecutar programas especialmente complejos.

Nota 6: Situación en que el número de copias de los cromosomas es mayor de dos, considerado como el número normal en un genoma. Esta anomalía se debe a que un conjunto completo de cromosomas no se separa en la meiosis, produciéndose entonces un gameto con el doble número de cromosomas. La poliploidía es el único proceso conocido mediante el cual puede nacer una especie nueva en una sola generación. Poliploides viables y fértiles se conocen solo en organismos hermafroditas, tales como la mayoría de las plantas con flores y algunos animales invertebrados.

Nota 7: Los cloroplastos son exclusivos de las células de las plantas y las algas. Son responsables de la fotosíntesis y del color verde de estos organismos. Al igual que las mitocondrias, constituyeron illo tempore seres independientes.

Nota 8: Los trasposones son elementos inestables, fragmentos de ADN susceptibles de desplazarse sobre el genoma. Se componen de dos secuencias cortas repetidas e inversadas que encuadran los genes necesarios para su movilidad, los cuales codifican para una "trasposasa", enzima encargada de operativizar el traslado de la secuencia, y algunas otras proteínas. Los trasposones son la mitad del genoma humano, habiéndose incorporado en él en tiempos lejanos como retrovirus (cuyo ARN actúa "al revés", produciendo ADN que se incorpora al genoma de la célula atacada). Los trasposones fueron originalmente tan dañinos que han quedado sujetos a gran selección durante la meiosis, donde multitud de mecanismos contribuyen a neutralizarlos. En general, son ahora inertes, pues han perdido por mutación la secuencia que codifica la trasposasa. Sin embargo, pueden volver a funcionar (saltar) si la trasposasa se llega a producir en su ambiente por alguna otra causa.

Nota 9: Ejemplos bastante familiares de protozoarios son los paramecios y las amebas.

Nota 10: Otra exportación de menor importancia pero más fácil de reconocer es la que origina el cabello en los animales superiores.

Nota 11: La expresión diferencial sucesiva seguirá existiendo, sin embargo, y adquirirá una extraordinaria importancia. Por ejemplo, regirá las distintas etapas por las que atravesará el organismo durante la gestación y diferenciará radicalmente la vida intrauterina, infantil y adulta.

Referencias


Nota a: Teoría del método. (GUTIÉRREZ Y BRENES 71)

Nota b: Herencia mendeliana en Apéndices de la primera colección.

Nota c: La asombrosa forma de reproducción del fago lambda en Apéndices de esta colección.

Nota d: La ingeniería genética en El genoma como ingeniería de la tercera colección, bloque a.

Nota e: Arqueobiología en El genoma como historia de la tercera colección, bloque a.

Nota f: Alelos en Apéndices de esta colección.

Nota g: El argumento teológico del diseño en La acumulación del diseño de la primera colección, bloque a.

Nota h: El cenancestro y los tres grandes dominios en La marcha de la vida: los orígenes en este bloque de ensayos.

Nota i: Centrales de energía celular en El genoma como industria de la tercera colección, bloque a.

Nota j: Mitocondrias en Apéndices de la tercera colección.

Nota k: Señales intercelulares en Apéndices de esta colección.

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