Sentido y antisentido en las hebras del ADN

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El ADN, ácido nucleico que contiene nuestros genes, es bicatenario, es decir consta de dos cadenas complementarias. Estas dos cadenas, unidas por enlaces débiles, están colocadas en la doble hélice en direcciones opuestas –por lo que se las llama antiparalelas–, una yendo de 5' a 3' y la otra de 3' a 5', donde los números se refieren a la posición de los átomos de carbono en la submolécula de azúcar (ver cuadro). La oposición de direcciones tiene importancia porque la polimerasa, enzima encargada de ensartar nuevos nucleótidos durante la replicación, debe trabajar sobre la dirección 3' a 5' del patrón que replica, siéndole por ello más fácil la copia de una de las dos cadenas (llamada "cadena del sentido") que la de la otra. Las flechas en el cuadro señalan el sentido en que la polimerasa debió trabajar para formar las dos cadenas ahí representadas, ensamblando siempre una terminación 5' en una terminación 3' de un nucleótido ya colocado.

En la cadena antiparalela (llamada "cadena del antisentido") la otra molécula de polimerasa debe trabajar en forma discontinua: saltar un poco hacia adelante, pegar unos cuantos nucleótidos y volver a saltar al toparse con el comienzo de la hebra o con la secuencia pegada anteriormente. El resultado es la sucesiva creación de pequeñas secuencias de nucleótidos conocidas como fragmentos de Okazaki que después pegará entre sí una enzima distinta conocida como ligasa. La molécula de polimerasa que sintetiza en la dirección preferida gana tiempo, pues no debe saltar, por lo que a la correspondiente hebra, la del sentido, se la denomina también "cadena adelantada"; y a la del antisentido, "cadena retardada".

El ARN mensajero, que se encarga de transmitir los mensajes del núcleo al citoplasma, es monocatenario (consta de una sola cadena de nucleótidos). Se forma siempre sobre la banda de ADN del sentido o adelantada por lo que su transcripción es continua.

Copyright © 2002 Claudio Gutiérrez