El lugar del libre albedrío

home compila Claudio Gutiérrez up



Lo siguiente es una traducción mía de parte del post scriptum de La sorprendente hipótesis. (CRICK 94)

¿Adónde –me pregunté– podríamos ubicar el libre albedrío en el cerebro? Obviamente, esto envuelve interacciones entre las varias partes de este órgano. Pero es razonable pensar que la corteza cerebral deba estar especialmente implicada. Sería de esperar que ella recibiera productos de los niveles superiores de los sistemas sensoriales y enviara resultados a los niveles altos de planeamiento del sistema motórico.
En este punto tropecé con un relato de Antonio Damasio y sus colegas sobre una mujer con un cierto daño cerebral que le produjo falta de reactividad. Permanecía acostada tranquila con expresión alerta. Podía seguir a la gente con los ojos pero no hablaba espontáneamente. No contestaba verbalmente preguntas aunque parecía entenderlas, por la manera en que movía la cabeza como respuesta. Podía repetir palabras y oraciones pero solo muy despacio. En resumen, sus reacciones eran muy limitadas y más bien estereotipadas.
Después de un mes se recuperó bastante. Dijo que había podido seguir las conversaciones pero que no hablaba porque no tenía nada que decir. Su mente había estado vacía. Inmediatamente comprendí que había perdido su Voluntad. ¿Dónde era el daño? Resultó ser en, o cerca de, una región llamada sulco cingulado anterior, en la superficie interna del cerebro que no se ve sin cortar, adelante (por eso "anterior") y cerca de la cima. Me encantó saber que era realmente una región con muchos insumos de las regiones sensoriales y que además estaba cerca de los más altos niveles del sistema motórico.
Uno de esos días anuncié en una mesa de té a Pat Churchland y a Terry Sejnowsky que el lugar del libre albedrío había sido descubierto: ¡estaba en el sulco cingulado anterior! Cuando discutí después el asunto con Antonio Damasio descubrí que él había llegado a la misma conclusión. Me recalcó que la región tiene fuertes conexiones con el otro hemisferio, lo que era de esperar porque uno normalmente tiene una sola voluntad en cada momento, aunque las personas con el cerebro partido pueden tener dos. Además, la región se proyecta fuertemente hacia el corpus striatum, una parte importante del sistema motórico, en ambos lados del cerebro, lo que también habría que esperar de una voluntad única. La cosa realmente prometía.

Un tiempo después, leyendo un artículo de Michel Posner, supe de una curiosa condición llamada "síndrome de la mano ajena", causada por daño de una parte específica del cerebro. La mano izquierda de un paciente, por ejemplo, puede hacer movimientos, sencillos y estereotipados, de los que el paciente niega ser responsable. Puede agarrar objetos que le están próximos, sin que el paciente pueda soltarlos por un acto de voluntad. En cambio, puede lograr que la "mano ajena" lo haga, mediante el simple expediente de decirle en voz alta:
–¡Suelte eso, caramba!
¿Y dónde estaba el daño? De nuevo, se trataba del cingulado anterior (en el lado derecho para la mano izquierda) pero también en cierta parte del corpus callosum, de modo que la región izquierda no podía reponer a la mano izquierda las instrucciones que la región dañada a la derecha estaba impedida de dar. Por lo demás, es sabido que el cingulado anterior está activo durante ciertos procesos de decisión, como lo demuestra un aumento de flujo sanguíneo en ese lugar mientras ocurren.

Así pues, todo parece indicar que el libre albedrío está en efecto situado en el sulco cingulado anterior. En la práctica, las cosas pueden ser más complicadas. Otras áreas en el frente del cerebro deben estar implicadas. Son necesarios más experimentos en animales y cuidadosa consideración de más casos de "mano ajena" y circunstancias relacionadas. Pero sobre todo más estudios directamente neurológicos sobre el estado de alerta visual y otras formas particulares de conciencia.