Una primera serie de argumentos se refiere a la posibilidad de construir, con abundante base empírica, árboles filogenéticos. Estos árboles se han podido elaborar por muy distintos métodos de trabajo y su notable coincidencia recíproca hace impensable la no existencia de la evolución.
Un primer método, llamado horizontal por referencia a la estratigrafía,
consiste en comparar los organismos que existen actualmente. Se aplica
desde el siglo XIX y fue determinante en el desarrollo de la anatomía,
embriología y fisiología comparadas. Responde al asombro
que provoca en los investigadores la extraordinaria homología de
estructura de los vertebrados, en su esqueleto, sistema nervioso y aparato
digestivo, o la persistencia de estructuras como las aberturas branquiales,
funcionales en los grupos acuáticos y solo reliquias embrionarias en
los aéreos. ¿Cómo no concebir una filiación
entre estos diferentes grupos, con parecidos tanto más acentuados
como su separación sería más reciente y sus modos
de vida más próximos?
En los años sesenta del siglo XX, el progreso de la biología
molecular lleva a Pauling y Zuckerkandl a trasladar el método horizontal
a las proteínas. La comparación de la secuencia de sus aminoácidos
en dos especies diferentes debía permitir la evaluación del
número de mutaciones ocurridas en el respectivo ADN desde la separación
de ellas a partir de un antecesor común. Suponiendo una frecuencia
de mutación constante y aplicando el principio de parsimonia, sería
posible concluir que la diferenciación de las secuencias representaba
la antigüedad de la separación. Los primeros resultados, con
técnicas elementales sumamente lentas, permiten construir
árboles sobre la evolución de la hemoglobina coincidentes
con los obtenidos por la anatomía comparada.
(SOLIGNAC
95)
Hoy día, el análisis de proteínas ha sido remplazado
por el estudio directo del ADN, y los árboles son cada vez más
precisos. La comparación del ADN mitocondrial de distintas poblaciones
humanas ha permitido incluso señalar a una hipotética mujer
africana como la madre común de todos los humanos vivientes. Se
la designa jovialmente como la Eva Africana. Un Adán Africano se
ha localizado también, con base en el cromosoma Y. La existencia
de esa etérea pareja se ha ubicado en el tiempo entre el surgimiento de Homo
sapiens (hace unos 200 000 años) y su transformación
en hombre moderno, Homo sapiens sapiens (hace unos 100 000 años).
(CANN 87;
HORAI
95) Métodos parecidos han permitido a Cavalli-Sforza construir
mapas históricos de las migraciones de este último que coinciden
ampliamente con los datos arqueológicos disponibles.
(CAVALLI-SFORZA
95)
Un segundo método, llamado vertical por referencia a la estratigrafía, corresponde a un enfoque paleontológico. Fundada como la anatomía comparada a principios del siglo XIX, la paleontología consiste en un análisis a través del tiempo de las formas que se han sucedido en un lugar determinado, y en la correspondiente búsqueda de una filiación. Estas formas son reconstruidas a partir de fósiles, restos más o menos petrificados de partes duras de los organismos, o de vaciados de sus huellas. Estas muestras son por naturaleza muy escasas, dada la improbabilidad de la conservación. Sin embargo, aunque incompleta, esta colección ha permitido reconstruir un buen número de árboles filogenéticos. (SOLIGNAC 95)
Un tercer método consiste en la investigación de los mecanismos. Se basa en el supuesto razonable de que los mecanismos de la evolución, descartando una intervención sobrenatural, no pueden haber sido sino los mismos a que se encuentran sometidos los seres vivos del presente. La primera aplicación de este método corresponde al propio Darwin, con su análisis de equilibrios entre distintas especies y de variaciones geográficas, pero también por su referencia al modelo de la selección artificial de los criadores de animales domésticos. Se trata esencialmente de una genética de las poblaciones que integra constantemente los descubrimientos de la genética formal, molecular y del desarrollo, para formar un cuadro coherente. (SOLIGNAC 95)
Una segunda serie de argumentos se refiere a la posibilidad de observar directamente la evolución en los casos donde la escala temporal lo permite. Aquí pueden distinguirse por lo menos tres situaciones concretas.
Una primera situación la constituyen las investigaciones sobre las mutaciones de la Drosophila en EE.UU. así como de las mariposas en Inglaterra (FORD 57), en los años treinta y cuarenta. Tales estudios son continuados y profundizados en los setenta por biólogos moleculares, con técnicas nuevas como la clonación de genes y la secuenciación de ADN. El resultado de tales avances es que, en circunstancias particulares, es posible producir directamente, por manipulación genética, la evolución orgánica ante nuestros propios ojos.
Una segunda situación, muy desfavorable para nuestra especie pero de gran importancia para la confirmación del evolucionismo, es la constante mutación de los virus, que les permite burlar las defensas de los sistemas inmunológicos. Aquí no solo vemos la evolución desarrollarse ante nuestros propios ojos, sino que somos nosotros mismos los involuntarios agentes de la selección al lanzar contra esos organismos nuestras defensas naturales. Caso parecido ofrece el desarrollo de resistencia a los antibióticos por parte de las bacterias aunque, al ser frecuentemente mediada por plásmidos(a), se convierte en un medio de evolución por transferencia horizontal de caracteres genéticos.
Como si todo esto fuera poco, una tercera situación presenta
también el espectáculo de la evolución directamente
ante nuestros ojos. En este caso se trata de las investigaciones de Thomas
Ray (RAY 92), evolucionista metido
a informático que logra producir en este mismo decenio una
auténtica evolución de organismos digitales (que existen
solo dentro de una computadora), confirmando que el algoritmo de selección
natural es totalmente general, aplicable a universos muy distintos.
Estos argumentos son tan avasalladores que el hecho de que la doctrina no tenga
aceptación universal entre nuestros contemporáneos solo puede
explicarse por ignorancia, nutrida por prejuicios religiosos,
y lamentable insuficiencia de los sistemas educativos de todos los países.