compila Claudio Gutiérrez ![]()
El autor de este manifiesto, Thomas Szasz, es Profesor de
Psiquiatría Emérito del Centro de Ciencias de
La enfermedad mental es una enfermedad metafórica. La palabra "enfermedad" denota un proceso biológico demostrable que afecta los cuerpos de los organismos vivientes (plantas, animales, y humanos). Pero el término "enfermedad mental" se refiere a pensamientos, sentimientos o comportamientos indeseables de las personas. Clasificar los pensamientos, sentimientos y comportamientos como enfermedades es un error lógico y semántico, como clasificar a una ballena como un pez. Si la ballena no es un pez, la enfermedad mental no es una enfermedad. Los individuos con enfermedades del cerebro (cerebros malos) o enfermedades de los riñones (riñones malos) están literalmente enfermos. Los individuos con enfermedades mentales (malos comportamientos), como las sociedades con enfermedades económicas (malas prácticas fiscales, por ejemplo), están solo metafóricamente enfermos. La clasificación del (mal) comportamiento como enfermedad provee una justificación ideológica como tratamiento médico al control social auspiciado por el Estado.
Si reconocemos que "enfermedad mental"
es una metáfora por pensamientos, sentimientos y comportamientos desaprobados,
nos vemos compelidos a reconocer también que la función primaria de la
psiquiatría es controlar el pensamiento, el estado de ánimo y la conducta. Así
pues, como
Por cuanto ser acusado de enfermedad mental es similar a ser acusado de un delito, debemos presumir que los "acusados" son mentalmente competentes, exactamente como presumimos a los acusados de delitos de ser legalmente inocentes. Los individuos acusados de ofensas penales, civiles o interpersonales nunca deben ser tratados como incompetentes solo sobre la base de la opinión de expertos en salud mental. La incompetencia debe ser una determinación judicial y el "acusado" debe tener acceso a representación legal y derecho a ser juzgado por un jurado.
La hospitalización mental involuntaria es prisión bajo el disfraz de tratamiento; es una forma encubierta de control que subvierte la regulación legal. Nadie debe ser despojado de la libertad excepto por una ofensa criminal, después de ser juzgado por un jurado guiado por las reglas de prueba legales. Nadie puede ser detenido contra su voluntad en un edificio llamado "hospital" o en ninguna otra institución médica o sobre la base de la opinión de un experto. La medicina debe ser claramente distinguida de la penología, el tratamiento del castigo, el hospital de la prisión. Ninguna persona debe ser detenida involuntariamente por un propósito distinto que el castigo o en una institución distinta que la que se ha definido formalmente como parte del sistema estatal de justicia penal.
La locura es un concepto legal que envuelve la determinación por un tribunal de que una persona no es capaz de intenciones conscientes y, por lo tanto, no puede ser responsable por un acto que por lo demás se considera delictivo. Las opiniones de los expertos sobre el "estado mental" de los acusados no deben ser admitidas en las cortes, exactamente como las opiniones de los expertos sobre el "estado religioso" de los acusados es inadmisible. Nadie debiera ser excusado del rompimiento de la ley o de otra ofensa sobre la base de la así llamada opinión experta rendida por expertos psiquiátricos o de salud mental. Excusar a una persona de responsabilidad por algo que de otra manera es un acto delictivo sobre la base de su inhabilidad para formar intenciones conscientes es un acto de misericordia legal que finge ser un acto de ciencia médica. Ser misericordioso o inmisericorde hacia los que infringen la ley es materia moral y legal, sin relación con la pretendida o efectiva experticia de profesionales médicos o de salud mental.
En 1798 los americanos fueron confrontados con la tarea de abolir la esclavitud, pacíficamente y sin violar los derechos de otros. Rechazaron esa imponente tarea y todavía estamos pagando el precio de su rechazo. En 1998, nosotros los americanos nos enfrentamos con la tarea de abolir la esclavitud psiquiátrica, pacíficamente y sin violar los derechos de otros. Aceptamos la tarea y nos comprometemos a trabajar por su resolución exitosa. Así como los americanos anteriores a nosotros eventualmente remplazaron la servidumbre involuntaria (esclavitud) con las relaciones contractuales entre empleadores y empleados, buscamos nosotros reemplazar la servidumbre psiquiátrica involuntaria (esclavitud psiquiátrica) con las relaciones contractuales entre los que proporcionan sus cuidados y sus clientes.
Thomas Szasz, marzo de 1998
(Tomado del portal de Internet Thomas S. Szasz
Cybercenter for Liberty and Responsibility)