El día que se descreó el Cielo

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Este texto es una traducción mía de dos páginas de la escena tercera de la pieza teatral de Bertold Brecht
Leben des Galilei. (BRECHT 63)

De noche. Galileo y Sagredo, protegidos por densos abrigos, ante el telescopio.

SAGREDO mirando por el telescopio, a media voz:
La hoz es completamente irregular, dentada y áspera. Sobre la parte oscura, en la vecindad del borde iluminado, hay puntos iluminados. Se pisan los talones unos a otros. De esos puntos emana la luz que baña superficies cada vez más amplias que se funden con la sección mayor iluminada.
GALILEO ¿Cómo te explicas esos puntos iluminados?
SAGREDO No pueden ser...
GALILEO Y sin embargo lo son: montañas.
SAGREDO ¿En un astro?
GALILEO Montañas gigantescas. Dora sus picos el Sol que se oculta, mientras la noche ondulante cuelga de los precipicios. La luz que ves es la de los picos que se remontan a partir de los valles.
SAGREDO Pero eso contradice totalmente la astronomía de dos mil años.
GALILEO Así es. Lo que ves no lo ha visto nadie antes, excepto yo. Eres el segundo.
SAGREDO Pero la Luna no puede ser una tierra con montañas y valles, como tampoco la Tierra puede ser un astro.
GALILEO La Luna puede ser una Tierra con montañas y valles y la Tierra puede ser un astro. Un cuerpo celestial común, uno entre miles. Observa todavía otra vez. ¿Ves la parte oscurecida de la Luna completamente oscura?
SAGREDO No. Donde ahora presto atención noto una débil luz cenicienta descansando ahí.
GALILEO ¿Qué clase de luz puede ser?
SAGREDO ¿?
GALILEO Es de la Tierra.
SAGREDO No tiene sentido. ¿Cómo puede la Tierra iluminar, con sus montañas y océanos, un cuerpo frío?
GALILEO Como la Luna ilumina. Porque ambos astros son iluminados por el Sol, a su vez pueden ellos también iluminar. Lo que la Luna es para nosotros, nosotros somos para ella. Y ellos nos ven a veces como hoz, a veces como medio círculo, a veces como astro completo, y a veces no nos ven del todo.
SAGREDO ¿No hay diferencia entre la Luna y la Tierra?
GALILEO Evidentemente no.
SAGREDO No hace todavía diez años un hombre fue quemado en Roma. Se llama Giordano Bruno y fue por afirmar eso.
GALILEO Cierto. Y lo estamos viendo con nuestros propios ojos. Deja el ojo en el tubo, Sagredo. ¿Te das cuenta de que no hay ninguna diferencia entre el Cielo y la Tierra? Hoy 10 de enero de 1610 la humanidad está escribiendo en su diario lo siguiente: el Cielo ha sido descreado.
SAGREDO: Es terrible.