Me da ternura ese mesero gordo
y los comensales que entran y salen
y vos que me contás la agresión
de que fuiste objeto
por parte de una hija
y te dio pereza defenderte.
Y esas dos parejas buenos mozos
con hijos lindos como los nuestros
tan tranquilos y habladores.
Y yo también que las cosas
no salieron todas como esperaba
pero estoy contento de estar aquí
conversando con vos en esta mesa.
Me da ternura el Ministro de Japón
que va a renunciar mañana
y Gorbachov con sus huelguistas
atosigados todos y en aprietos.
Y los robots de la luna
mineros sin contaminación
que querrán –también ellos un día–
rebelarse contra sus progenitores.
El tiempo está precioso
y estamos en aprietos vos y yo
como todo el mundo en todas partes
(los de la otra mesa no lo saben).
Me dan ternura mis hijos
y todos los hijos de la tierra
y los robots incontaminados
de la luna.