Las computadoras llegan a la escuela

Claudio Gutiérrez y Marlene Castro

En un pequeño país consagrado a la educación, Costa Rica, comienza a hacerse realidad un sueño informático que muchos países desarrollados no han podido materializar.

Primeros pasos

Comienza como una promesa de campaña electoral: "informática para todos como sustento del desarrollo en el siglo XXI", que muchos aplauden, otros tantos critican, y algunos –los menos– creen. El propósito de llevar la informática a las aulas de la escuela primaria, en un afán de familiarizar al mayor número de niños con esta disciplina, necesitará del apoyo entusiasta de muchas personas e instituciones para llegar a fructificar.

Rasgo particular de este proyecto es su carácter democratizante, acorde con la tradición republicana de Costa Rica y el interés por elevar el nivel educativo de toda la población. En concordancia con esta tradición, se decide la ubicación de los laboratorios de modo que comience por dar acceso a la tecnología informática a los escolares de zonas rurales alejadas y, también, a los de barrios urbanos marginales.

A diferencia de las experiencias realizadas hasta entonces en Estados Unidos y Europa, donde la enseñanza informática se introduce en la educación secundaria –con énfasis en alfabetización computacional y aplicaciones laborales– en nuestro país el programa se dirige a los más pequeños, desde nivel preescolar, y enfatiza el desarrollo de procesos cognitivos en un ambiente computacional que estimula la interacción horizontal con la computadora: el niño no se limita a responder a las instrucciones que recibe de ella sino que inventa programas que la computadora se ve obligada a obedecer.

Un paso precursor había sido la donación, hecha en el año de 1985 por IBM de Costa Rica al Ministerio de Educación, de un equipo de 10 microcomputadoras, una impresora y dos unidades de disco flexible, con el cual se había instalado, mediante un convenio con la Escuela Bachiller Osejo de la ciudad de San José, el primer Centro de Computación del sistema de educación pública. En este proyecto piloto, las instalaciones informáticas, –que ocuparon la mitad del espacio físico del edificio– fueron compartidas por los niños de la Escuela de Osejo con los provenientes de otras escuelas, y también utilizadas por los del programa "aula diferenciada" (niños con retardo mental leve u otras discapacidades). La experiencia había resultado un éxito.

Apoyo logístico y académico

Como muestra de buena voluntad hacia el recién instalado gobierno de Óscar Arias, la República de China ofrece, a mediados de 1986, una generosa donación de 100 microcomputadoras, suficientes para acondicionar 10 centros de informática en otras tantas localidades del país.

En este momento crucial se perfilan las políticas que fundamentan el Programa de Informática Educativa. La creación, en 1987, de la Fundación Omar Dengo determina su orientación: la introducción de la informática en la educación costarricense obedece al deseo de generar una transformación social. Esta debe conducir al país –a partir de la escuela primaria y con participación de la comunidad– hacia niveles de eficiencia acordes con las cambiantes necesidades de la sociedad computarizada del futuro. La Fundación establece desde el primer momento, un Centro de Docencia e Investigación en Informática Educativa, tendiente a garantizar excelencia en la capacitación del personal del proyecto y apoyo a su ejercicio profesional.

Además de proporcionar la filosofía en que se sustenta el programa, la Fundación será propietaria de las microcomputadoras compradas, depositaria de los equipos donados, responsable de la capacitación de los instructores, encargada del seguimiento de las actividades y del mantenimiento de los equipos.

La creación de esta fundación obedece, también, al deseo de obviar el peligro de que el programa adquiera tintes políticos: se encuentran entre sus miembros fundadores, intelectuales pertenecientes a los dos partidos mayoritarios, con lo que se quiere asegurar el bipartidismo del programa.

Desde el primer momento el Ministerio de Educación participa en el desarrollo del proyecto. Proporciona las instalaciones donde opera la Fundación Omar Dengo y su Centro de Docencia e Investigación. Ofrece también como sede de los centros de informática educativa la escuela del lugar donde se establecen y aporta el contenido económico necesario para pagar sus docentes y encargados de laboratorio.

La IBM de Costa Rica, empresa beneficiada con la compra de los equipos, proporciona apoyo técnico a través de su Centro de Investigación Educativa. En 1989, ofrece donación del equipo para 20 laboratorios, la donación más generosa proveniente del sector privado. Por mediación suya, se logra interesar a Seymour Papert y su grupo de investigadores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, para participar en el proyecto con su programa LOGO. La participación del grupo de Papert consiste en el entrenamiento de tutores seleccionados y en una asesoría permanente mediante visitas periódicas para seguimiento y evaluación del programa. Una coincidencia afortunada –el hecho de que Marilyn Schaffer, miembro del grupo de Papert, sea a la vez profesora de la Universidad de Hartford, Connecticut– permite el establecimiento de un convenio entre dicha universidad y la FOD mediante el cual se crea para Costa Rica una maestría en Informática Educativa, con especialización en metodología y pedagogía. La carga académica se reparte: algunos cursos se imparten en los Estados Unidos, otros en Costa Rica. La Universidad de Hartford otorgará el grado. El plan garantiza una capacitación de alto nivel para los tutores del programa.

En aquellos lugares en que las instalaciones escolares no ofrecen las condiciones necesarias, la propia comunidad se encarga de facilitar este aporte. En otras, con el apoyo de las juntas de educación, patronatos escolares, maestros y padres de familia, se acondicionan las instalaciones necesarias para el buen funcionamiento del laboratorio: mobiliario, instalación eléctrica, aire acondicionado, rejas y otras medidas de seguridad.

La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional colaboran en forma estable con el aporte de profesores universitarios de tiempo completo que trabajan en capacitación, seguimiento, investigación y desarrollo. El PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) colabora con la participación de dos asesores.

Finanzas

La base financiera de la Fundación la constituye una cuantiosa donación de la AID (Agencia Internacional para el Desarrollo) de los Estados Unidos. La ayuda viene en tres lotes anuales, que consisten en 60, 70 y 40 laboratorios, respectivamente, para los años 1988, 1989 y 1990, por una parte; por la otra, en sendos aportes para la constitución de un fondo patrimonial, por aproximadamente $500.000, $500.000 y $300.000, respectivamente. Los aportes para el año 1990 –que se espera incluyan además una suma para incremento de calidad– están pendientes, pero ya se ha anunciado que se realizarán en la primera parte del año. Los aportes de los dos años anteriores contribuyeron al fondo de patrimonio y costearon los 130 laboratorios actualmente instalados, con 20 microcomputadoras cada uno.

Gracias a un esquema de recompra de la deuda exterior de Costa Rica, autorizado por el Banco Central para el proyecto de informática educativa, el patrimonio original de la Fundación –creado por AID– ha podido multiplicarse por un factor de 3, y hoy monta alrededor de ¢290.000.000 (alrededor de $3.000.000).

Se reciben también donaciones de organismos internacionales y algunas, muy pocas hasta el momento, del sector privado nacional, las cuales, de acuerdo con la ley, son deducibles del impuesto sobre la renta.

Metodología

El proyecto de informática educativa constituye un ejemplo de los frutos que pueden cosecharse cuando colaboran activamente instituciones tales como el gobierno, las universidades (nacionales y extranjeras) y la industria. La participación del grupo del MIT dirigido por Papert juega un papel fundamental en el desarrollo del proyecto. Al adoptar la filosofía de la educación del lenguaje LOGO, se incorpora el marco conceptual "construccionista" en que éste se basa. Su principio fundamental es estimular al niño a que experimente por sí solo y aprenda mientras juega. Se fomentan la creatividad, el ingenio, la búsqueda, la exploración. El enfoque es esencialmente no directivo.

Se hace énfasis, desde el primer momento, en la importancia de que los educadores participantes se comprometan con las metas fijadas. Estos educadores provienen de distintos niveles –son desde maestros de enseñanza primaria hasta profesores de universidad– y suscriben contratos de trabajo por tres años con el apoyo de las instituciones a que pertenecen.

A principios del año 1988, 12 educadores costarricenses escogidos se trasladan al MIT durante dos semanas. Reciben capacitación intensiva en LOGO y en la filosofía de la educación que lo sustenta, de parte del equipo de Papert, que les dedica toda su atención y los orienta hacia el aprendizaje como aventura compartida por maestros y alumnos. Después de esta experiencia, este grupo se transforma en el grupo de tutores-coordinadores dedicados a adiestrar a los futuros docentes encargados de los laboratorios. También serán los responsables de dar seguimiento al programa. Segundos en la jerarquía serán los tutores nacionales que cumplen funciones de enlace. Los tutores regionales, establecidos para las regiones, mantendrán contacto frecuente con las escuelas integradas al programa.

En los nuevos grupos de capacitación se establece –detalle de gran importancia– el requisito de incluir al director o directora y a dos maestros de cada escuela participante en el programa, con el propósito de garantizar desde el principio un apoyo entusiasta de la administración. Los cursos tienen una duración de 3 semanas a tiempo completo, y a los participantes se les descarga de otras obligaciones durante ese período, dentro de su contrato normal de trabajo. Los maestros participantes se convertirán en coordinadores y adiestradores de otros maestros de la escuela. El director o directora estará en capacidad de comentar y explicar los alcances del programa a los padres de familia y a otras personas interesadas de la comunidad.

Las primeras experiencias dan lugar a comentarios de los tutores coordinadores sobre algunos obstáculos encontrados. En primer lugar está la resistencia de algunos maestros a perder su autoridad en la clase: el maestro, acostumbrado a dirigir, ha gozado hasta ahora de gran poder y no se resigna fácilmente a perderlo. Es difícil aceptar un tipo de enseñanza compartida como el que supone el lenguaje LOGO, en que el maestro es solamente guía y debe estimular a los alumnos a serlo también. Otra dificultad observada se refiere a la seducción que la computadora ejerce sobre algunos niños, que no desean separarse de ella para volver a clase: ¡esto tampoco agrada a los maestros!

Un laboratorio típico

Nos encontramos en un aula de clase, rodeados por 19 microcomputadoras a colores PS 25 8086, 1 impresora y una microcomputadora PS 50, "servidora" con disco duro de 20 mb. Las computadoras trabajan individualmente o en red local Novell. En el disco duro se almacenan asuntos administrativos, información referente a los usuarios, sus cuentas individuales, y todo el software que se requiere. Los niños utilizan un disco flexible para respaldo de su trabajo con la computadora, y como ampliación de la capacidad limitada de almacenamiento que les ofrece el disco duro. Todos sus archivos se reproducen en él, mientras que en el disco duro se guarda una copia de los más recientes.

Los niños asisten al laboratorio de informática dos horas lectivas de 40 minutos cada una, por semana. Además del tutor encargado del laboratorio, está siempre presente la maestra de grado, quien propone algunos posibles tópicos relacionados con el programa que desarrolla en la clase regular, dentro de las asignaturas de ciencias, matemáticas y español; el tiempo para el laboratorio forma parte de esas asignaturas en el currículum. Sin embargo, la selección es optativa: el niño tiene libertad de trabajar en el proyecto que le plazca. La presencia de la maestra de grado en el laboratorio es intencional e importante; obedece a dos propósitos principales: 1) para los niños, procurar un nexo entre el trabajo informático y el quehacer escolar ordinario; 2 ) para la maestra, ofrecerle la oportunidad de conocer mejor a sus alumnos, observándolos en ejercicio de su creatividad. Un beneficio marginal es familiarizar a un adulto influyente con las técnicas y objetos informáticos.

Cada microcomputadora es compartida por dos niños, con el doble fin de optimizar el uso de los recursos y de acostumbrar a los educandos a trabajar en colaboración. Según el modelo construccionista, los niños "construyen" objetos o esquemas, al participar, en interacción con la microcomputadora, en la formulación y elaboración de su proyecto. Aunque el maestro haya definido las pautas generales, cada proyecto es original: responde a los conocimientos e intereses de los niños, los cuales tienen en todo momento el control y la responsabilidad del mismo.

Una consecuencia importante provocada por la necesidad de aprovechar al máximo el tiempo con la microcomputadora es el trabajo previo que los niños desarrollan. Investigan, planifican, formulan esbozos de su proyecto, y llegan al laboratorio con hojas llenas de apuntes. Otra, seguida de cerca por el maestro, es la dinámica de integración de la pareja, que a menudo produce excelentes resultados de combinación de facultades complementarias. Otra más, es la auto-evaluación que ocurre de manera inevitable: los coautores, enfrentados a su obra, constatan si responde al propósito inicial, si requiere agregados o modificaciones –el producto por sí mismo genera autodisciplina–.

Una observación que ya ha sido suficientemente documentada es la ayuda que la microcomputadora presta a los niños que presentan cierto tipo de problemas de aprendizaje: en interacción con ella, superan su torpeza y limitaciones motrices; otros encuentran una perspectiva diferente que les permite poner de manifiesto potencialidades ignoradas.

Algunos laboratorios están dotados de un equipo de LOGO-LEGO, y es la aspiración generalizar esa situación a todos ellos. Se piensa producir parte de sus elementos en el laboratorio de mantenimiento en vías de organización.

Aproximadamente dos veces al mes, durante medio día, se hace presente un tutor regional o coordinador nacional, con el objeto de dar seguimiento al programa, brindar asesoramiento al encargado del laboratorio y estimular a los niños.

En marzo de 1990, están en funcionamiento 130 laboratorios de informática educativa en 79 de los 81 cantones del país.

Mantenimiento

Las microcomputadoras tienen garantía de servicio de mantenimiento por un año. A partir de entonces, y para evitar erogaciones exageradas por contratos de servicio, deberá adoptarse una política tendiente a resolver el problema por medios locales.

Se planea un esfuerzo mancomunado para la solución de este problema, que tome en cuenta tanto la importación de partes como la creación de un taller para su adaptación, montaje y –hasta donde resulte práctico– reparación. Se piensa además en disponer de unidades móviles para servicio preventivo.

Simultáneamente se planea organizar, en cooperación con los colegios vocacionales, la capacitación de profesionales a nivel de técnico medio, para dotar a la sección de mantenimiento de este tipo de personal.

Red nacional

Otro tipo de apoyo necesario, que se está procurando en estos momentos, es la constitución de una red nacional de teleproceso. Con base en 200 líneas puestas a la disposición por el ICE (Instituto Costarricense de Electricidad) y 210 casilleros electrónicos dentro del sistema RACSAPACK de la Compañía Radiográfica, se intenta comunicar todos los laboratorios con las oficinas centrales de la Fundación y su Centro de Docencia e Investigación. Eventualmente, tal red especializada será interconectada con la red académica nacional actualmente en formación, y –en la medida en que resulte procedente– con la red académica internacional auspiciada por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

Actividades especiales

Escuelas de verano. Algunas escuelas de las que participan en el programa, manifiestan su deseo de aprovechar el laboratorio de informática educativa durante los meses de vacaciones. Desde comienzos del año 1989, funcionan las escuelas de verano, atendidas por los tutores regulares. Los cursos de verano pueden tener cuatro, seis u ocho semanas de duración. Son cursos intensivos: los niños asisten todos los días durante dos horas. Los cursos se dan durante el mal llamado "verano" costarricense: los meses de enero y febrero, la estación seca y tiempo de vacaciones escolares.

Asisten niños de la propia institución y también de otras escuelas. Los padres de familia interesados en que sus niños asistan a la escuela de verano, pagan una módica suma al patronato escolar. Sin embargo, los que no pueden pagarla, pueden solicitar beca.

Programa de informática para las comunidades (PIPC). Con el propósito de utilizar de manera más eficiente la tecnología instalada y al mismo tiempo lograr que la escuela se proyecte a la comunidad, se inaugura en julio de 1989 una experiencia piloto en dos comunidades: San Rafael de Heredia y Ciudad Neily. Pueden participar todos los vecinos de una localidad, sean individuos o grupos organizados como la Cruz Roja, el Club de Leones, la Junta de Desarrollo, el personal de la Agencia Bancaria o de la CCSS, etc. Entre los fines del programa están tratar de reducir la brecha tecnológica entre padres e hijos, ofrecer oportunidades a los adultos de zonas rurales y marginales urbanas y, también, dar capacitación en servicio a empleados del sector público y de empresas privadas, en su propia zona de residencia.

Se ofrecen distintos tipos de actividades:

Para tener acceso al equipo se deben llenar algunos requisitos:

Alcances del programa de informática educativa

El cuadro siguiente expresa, en términos cuantitativos, lo que se ha logrado hasta ahora en el programa de informática educativa.

1988 1989 1990 - tentativos
Coordinadores adiestrados en MIT 12 9 9
Tutores nacionales 6 16
Tutores regionales 13 13
Tutores de apoyo específico 4 4
Encargados de laboratorio adiestrados 200 300 420
Directores de escuela adiestrados 57 130 170
Laboratorios instalados 57 130 170
Microcomputadoras instaladas 1.200 2.600 3.400
Niños atendidos en tiempo lectivo 62.000 112.000 152.000
Maestros vinculados al programa 3.900 4.900
Atención a escuelas privadas: niños 80 73 no estimado
maestros 40 53 no estimado
Escuelas de verano: 37 49
niños atendidos 4.255 4.850
niños becados 868 975
Laboratorios instalados en colegios 1 3
PIPC: asistentes 2.218
cursos 129

Aunque los alumnos no reciben calificaciones por su trabajo con las microcomputadoras, se establecen nexos, mediante proyectos específicos, con las asignaturas principales del currículum oficial, español, matemáticas y ciencias, por medio de los cuales la actividad informática puede influir en el crédito escolar. Se espera que a fines de 1990 un 42% de los alumnos que asisten a la escuela primaria –desde pre-escolares hasta el sexto grado inclusive– se beneficie del programa.

El año lectivo de 1990 marca el inicio de una nueva etapa: la instalación de los primeros laboratorios de informática en colegios secundarios públicos. El Liceo Regional de Flores y el Liceo de Moravia han sido escogidos como sede de estos proyectos piloto, que serán evaluados por la Comisión de Secundaria, antes de comprometerse en la dotación de los equipos. También ahora se ha tomado la decisión de llevar primero los beneficios de la tecnología a colegios rurales y de barrios marginales.

El proyecto contempla la creación de 300 laboratorios para colegio secundario. Se tiene la intención de usar en este nivel metodologías y contenidos muy variados, con lenguajes múltiples y técnicas avanzadas, como lenguajes de cuarta generación para manejo de bases de datos y conchas para sistemas expertos. El contenido definitivo de los programas no se ha decidido todavía. Sin embargo, los estudiantes de los grupos experimentales han ya comenzado a usar un paquete de hipertexto, una aplicación de mucha trascendencia cultural.

Se pretende encontrar una solución que continúe la experiencia de la escuela primaria, amplíe la gama de opciones informáticas y contemple –además de las áreas académica y técnico-vocacional– la vinculación con el mundo del trabajo.

En coordinación con este proyecto, se discute actualmente con la UNED (Universidad Estatal a Distancia) la creación de un programa de preparación de profesores de segunda enseñanza en informática, que serian los encargados de respaldar la informática educativa en este nivel de educación.

Copyright © 1987, 2005 Claudio Gutiérrez y Marlene Castro