
Entre las industrias financieras, la banca ofrece el más amplio alcance para examinar la naturaleza y el impacto de la mecanización. Un buen lugar para comenzar es con un ítem familiar: los cheques que la gente y los negocios emplean para recibir y hacer pagos. Ofrecidos por unos 14.000 bancos comerciales (y ahora por unos 5.000 bancos de ahorro a través de Ordenes de Retiro Negociables, que son equivalentes a cheques), los cheques y su procesamiento han requerido siempre mucho trabajo y son un blanco obvio para la mecanización.
Sin tomar en consideración el lugar donde se deposite, un cheque, o por lo menos la información que guarda, debe volver a la persona que lo escribió a través de su banco. A veces el camino es muy largo. La mecanización del proceso comenzó hace muchos años con la introducción de equipo electromecánico clasificador de cheques y máquinas de contabilidad. Después el gobierno federal empezó a producir todos sus cheques en tarjetas perforadas. Sin embargo, estos primeros pasos, fueron bastante limitados. El comienzo del procesamiento moderno de cheques fue la introducción, en todos los cheques, de la codificación de reconocimiento de caracteres mediante tinta magnética (MICR). Estos números legibles para la máquina, identifican la cuenta de la que proviene el cheque y el banco en donde se encuentra. Se hace posible el procesamiento completo a máquina cuando los números que identifican la cuenta que recibe y el banco, entran en los registros computarizados a través del banco en el cual fue depositado el cheque por primera vez y el monto del cheque es codificado por medio de MICR en el propio cheque.
La introducción del MICR se llevó casi 15 años. Empezó al comienzo de los años 50 con una serie de estudios patrocinados por asociaciones de varios bancos y del Sistema de Reserva Federal. En 1958 se establecieron estándares para la codificación, la posición de los códigos en los cheques, una tinta de impresión aceptable y otros requisitos semejantes. Pasaron otros diez años antes de que 1, mayoría de los bancos emplearan el MICR, pero con los bancos más grandes a la cabeza un 85% de los cheques habían sido codificados con números en MICR para 1963. El proceso ilustra el largo tiempo que toma lograr que un gran número de organizaciones se unan para hacer cambios estandarizados, aun cuando los cambios parezcan sencillos.
El flujo de datos legibles a máquina por medio de MICR, dio más velocidad al desarrollo del registro de contabilidad basada en computación para casi todas las cuentas corrientes. Y el beneficio de tener registros de cuentas mecanizados se extendió rápidamente a otras actividades bancarias. Equipo basado en computación para los cajeros se introdujo al comienzo de los años 60 para agilizar la entrada de datos y el procesamiento de transacciones que se originan en la ventanilla del cajero. En fecha más reciente, la existencia de registros de cuentas por computadora ha facilitado el aumento de los cajeros automáticos (ATM). Estos se han hecho cada día más populares; el retiro de dinero en efectivo y algunas otras operaciones, como transferencias entre distintas cuentas dentro de un mismo banco, se pueden hacer a cualquier hora en vez de quedar circunscritas a las horas de trabajo del banco.
Los cajeros automáticos ilustran una de las muchas características de la mecanización del comercio. En una transacción que se lleva a cabo por medio de cajero automático, el cliente mismo teclea una serie de códigos en una terminal; y así proporciona a su banco datos legibles a máquina. En efecto, está haciendo un trabajo para el cual el banco anteriormente tenía que usar su propio personal. Este tipo de «trabajo compartido« se ha hecho cada día más común. Es parte de una tendencia que se ha venido dando desde hace varias décadas; en los años 30, por ejemplo, el auto servicio en los supermercados empezó a reemplazar lo que había sido función de los dependientes del almacén.
Un lógico paso adelante en la evolución del procesamiento de cheques, será que los pagos se lleven a cabo desde una terminal electrónica instalada en el hogar. Las terminales mismas son ya algo técnicamente logrado. Sin embargo su instalación espera ciertos acontecimientos. En primer lugar, la población de terminales caseras tiene que llegar a ser suficientemente grande para que un servicio de pago de cuentas sea económicamente viable. En segundo lugar, debe haber un número suficientemente grande de bancos y comerciantes que estén de acuerdo con las condiciones del servicio, para otorgarle un grado razonable de universalidad. Finalmente, los consumidores deben tener razones para querer usar las terminales.
En potencia hay incentivos para todos los participantes en tales sistemas. Vistos en su totalidad, los costos de los cheques no son pequeños. Cuando se utiliza un cheque para pagar una cuenta, el costo es de alrededor de $1. El banco incurre en algo más de la mitad de ese costo, la otra parte corre por cuenta del que cobra y el que paga, por concepto de correo, papel e impresión. Los costos actuales, sin embargo, son casi invisibles para el consumidor: van «envueltos« en el costo total de los servicios del banco y del comercio. Dado que la mayoría de la gente se siente bien escribiendo cheques, muchos se resistirán al cambio a menos que reciban algún beneficio en términos de costos menores, mayor conveniencia, o servicios adicionales. En efecto, puede ser que la gente insista en ser recompensada por la labor que hace al manejar electrónicamente las transacciones.
El servicio a los individuos es solo una parte de las operaciones de un banco; las relaciones con organizaciones comerciales son por lo menos igualmente importantes. En este aspecto, un factor muy importante para la mecanización ha sido el interés de los negocios por mejorar la administración de su dinero en efectivo. Como las tasas de interés han subido, han aumentado las formas en que un negocio puede ganar (o economizar) intereses en préstamos a corto plazo. Sin embargo, para ganar o economizar el interés, el negocio debe conocer su estado de dinero en efectivo con precisión y ser capaz de moverlo rápida y económicamente. Para hacerle frente a estas necesidades se han desarrollado una variedad de sistemas de terminales electrónicas que permiten a los negocios u otras organizaciones comunicación directa con las computadoras de los bancos. Por medio de estas terminales, un negocio puede estar al tanto de sus bienes líquidos casi en cada minuto, y puede emitir instrucciones para transferirlos donde puedan ser mejor empleados.
Para mover los fondos con rapidez, los bancos a su vez tienen que estar comunicados entre sí por redes de telecomunicación de computadora a computadora. La red más vieja y más importante es FedWire. FedWire, que comenzó en 1918, cuando el Sistema de Reserva Federal tomó en arriendo una serie de líneas de teléfono, sirve para hacer cancelaciones de los pagos entre bancos que resultan de la totalidad de los cheques y otras transacciones individuales que los bancos han procesado. Las cancelaciones son finales, dado que los pagos entre bancos cuya transacción se lleva a cabo a través de FedWire están garantizados por el Sistema de Reserva Federal. Otros sistemas importantes de redes son CHIPS (Clearing House Interbank Payment System), manejado por la Caja de Compensación de Nueva York; BankWire, manejado por una asociación pública de bancos de los Estados Unidos, y SWIFT (Society of Worldwide Interbank Finantial Telecommunication), que comenzó siendo un sistema internacional europeo, pero ahora tiene muchos miembros norteamericanos. Entre éstos, CHIPS muestra el ejemplo más dramático de crecimiento y eficiencia.
CHIPS fue establecido en 1970. Vino a reemplazar un sistema anterior en el cual los cheques de papel eran llevados por mensajeros desde los bancos más importantes hasta la Caja de Compensación de Nueva York, que proporcionaba el servicio de cancelación de las cuentas interbancarias locales entre sus miembros. Conforme creció el tráfico de cheques, se hizo cada vez más difícil para los oficinistas en los bancos individuales procesar las transacciones diarias con alguna seguridad de que los pagos salientes (de los cuales su banco era responsable) estaban cubiertos adecuadamente por los depósitos y pagos entrantes. El peligro era, que el sistema de cheques local perdiera su puntualidad o que los oficinistas se vieran forzados a depender de su propio juicio al decidir si enviar o no pagos salientes específicos. A1 enviar ciertos pagos, eran los oficinistas y no los funcionarios superiores del banco los que estaban autorizando grandes sumas de crédito.
El número de transacciones de CHIPS ha aumentado veinte veces en los primeros diez años de operación total del sistema. En términos del valor de dólar manejado, su crecimiento ha sido mucho mayor, llegando a un promedio de aumento anual del 40%. Tan rápido ha sido el aumento del flujo de dinero hacia adentro y hacia afuera de las cuentas de negocios, que un miembro típico de CHIPS procesa cada día valores de dólar que pueden ser diez veces el valor total del banco mismo. Mientras tanto, se han establecido cajas de compensación automáticas de orientación al consumidor, para manejar electrónicamente operaciones tales como depósito directo del salario en la cuenta de banco del empleado y el pago de cuentas periódicas de consumo por hipotecas, alquiler y servicios públicos. En el caso de los depósitos directos, los datos de planilla se trasmiten a una caja de compensación, que reacomoda la información para que cada banco reciba los pagos individuales de planilla por las cuentas que mantiene. El depósito directo, fuertemente estimulado por el gobierno federal para sus propios empleados y para los pagos de Seguridad Social, está creciendo muy rápidamente; pero hasta el momento la perspectiva es menos popular desde el punto de vista del pago del consumidor.
El crecimiento de las tarjetas de crédito patrocinadas por los bancos ha eclipsado todos estos cambios. Los bancos han sido relativamente lentos en ofrecer tarjetas de crédito en forma masiva. Bancos individuales ofrecían tarjetas en los años 50, y algunos sistemas regionales evolucionaron al final de esa década, pero el desarrollo de dos sistemas de banco nacionales, llamados al comienzo «Bank Americard« y «Master Charge«, no ocurrieron sino hasta bien entrados los años 60. Después de eso, el crecimiento fue rápido, y los sistemas de tarjetas han reemplazado desde hace tiempo, muchas operaciones de crédito de los comerciantes, lo mismo que cheques y dinero en efectivo.
¿Qué significado ha tenido todo esto para los bancos, para sus clientes y para la sociedad en general? Por un lado, queda claro que sin la mecanización, muchos de los sistemas basados en papel sencillamente no habrían podido dar abasto con el crecimiento en el uso de los servicios bancarios de las dos últimas décadas. No solo habrían crecido enormemente los costos laborales, sino que también, dada la necesidad de chequear y equilibrar con cuidado las entradas individuales que exige la industria bancaria, la mera manipulación de documentos de papel habría hecho imposible mantener la puntualidad del desempeño de las transacciones. El resultado habría sido, sin lugar a dudas, alguna combinación de precios más altos, servicios más malos, y crecimiento limitado. En vez de ocurrir esto, la productividad en el procesamiento de cheques probablemente se ha más que duplicado de 1960 a 1980. Y el aumento de productividad atribuible a las redes ha sido todavía mayor.
De manera sutil la mecanización ha contribuido a cambiar la naturaleza de la banca. A causa de regulaciones gubernamentales que restringen las actividades de los bancos, los bancos han perdido terreno con relación a otras organizaciones financieras en cuanto al papel de intermediarios entre quienes tienen dinero disponible y quienes desean conseguir dinero prestado. Por ejemplo, las grandes empresas llevan ahora a cabo entre ellas transacciones de préstamos a corto plazo, en vez de gestionarlas a través de los bancos. Actúan como intermediarios de los préstamos empresas aseguradoras y compañías de valores. Además, fondos de mercado de moneda (money market funds) han reemplazado para muchos individuos, las cuentas de ahorros. Mientras tanto, sin embargo, y en parte como resultado de mayor capacidad y eficiencia, y costos menores, los bancos han aumentado su actividad en el movimiento de los fondos. Mientras esto ocurre, las operaciones de los intermediarios financieros que ahora compiten con los bancos se han fortalecido y hasta se han facilitado.
El empleo en los bancos no ha sufrido a causa de la mecanización. Puesto que los aumentos en productividad van acompañados de aumentos todavía mayores en la demanda de servicios bancarios, el empleo ha crecido un 50% entre 1970 y 1980, de poco más de un millón a cerca de 1.6 millones. Mucho del flujo actual de dinero en los bancos se debe a la gran inflación y a las volátiles tasas de interés, y el flujo puede bajar si volviera a instaurarse un ambiente económico más estable. Reformas en las regulaciones pueden eliminar las restricciones que los bancos enfrentan actualmente. Sin embargo, la industria ha sufrido una reestructuración, y es poco probable que los bancos vuelvan a sus prácticas tradicionales.
La distribución de los bienes ha requerido siempre servicios financieros; de hecho, muchos bancos y prácticas de seguros surgieron como respuesta a las necesidades de quienes transportan bienes. Sin embargo, la mecanización del transporte necesita más equipo no electrónico que la banca, aunque el transporte también hace uso intensivo de los sistemas electrónicos. La combinación de equipo electrónico y no electrónico se puede observar en el reciente aumento del embalaje en grandes recipientes. Los recipientes mismos son una forma de tecnología antigua, pero el uso actual del servicio le debe mucho a la disponibilidad de las telecomunicaciones y de las computadoras.
La era del barco moderno de embalaje de recipientes comenzó a fines de los años 50, cuando Malcolm McLean adquirió la Pan Atlantic Steamship Company, una organización de barcos que conectaban los puertos del noreste de los Estados Unidos con puertos en el Golfo de México y en Puerto Rico. Dada su experiencia previa con una línea de transporte de camiones de carga, McLean decidió ofrecer un «servicio de transbordador« para los camiones, pero que dejara las llantas del camión en tierra. A1 transportar los recipientes por tierra en superficies de remolque y elevar los recipientes cargados de la playa al barco y viceversa, agilizó la carga y descarga y logró transportar los bienes en recipientes desde su origen hasta su destino. Un servicio semejante entre la Costa Oeste y Hawai fue inaugurado más o menos al mismo tiempo, por la Matson Navigation Company. Ambos servicios florecieron y otros empezaron a emularlos.
El proceso siguiente de embalaje en grandes recipientes fue difícil. La estandarización del tamaño de los recipientes y de los avíos con los que las grúas levantaban los recipientes fue un requisito inicial. Las regulaciones también tuvieron influencia en el ritmo: las rutas de Puerto Rico y Hawai eran domésticas y relativamente poco reguladas, pero los servicios de embarque internacionales eran muy regulados y muy subvencionados por el gobierno. Los mecanismos de subvención tendían a desalentar la adopción de tecnologías de embalaje en recipientes: por ejemplo, subvencionaba a los empresarios norteamericanos por costos de cuadrilla superiores a los de los empresarios extranjeros, pero no para los costos de desarrollar servicios y barcos más mecanizados.
Las barreras institucionales también eran numerosas. El embarque tiene muchos participantes: los cargadores, los agentes de transporte de carga (que consolidan la carga, y ganan dinero por la tarifa diferencial de transporte entre pequeñas y grandes cantidades), los transportadores terrestres, las compañías de seguros, los estibadores, los operadores del muelle, los agentes y comisionistas de aduanas (que se contratan para facilitar las formalidades en el muelle), y las propias líneas marítimas. Hay también muchas instituciones reguladoras: la Comisión Marítima Federal, la Administración Marítima, la Comisión de Comercio Interestatal, y el Servicio de Aduanas de los Estados Unidos. Cada una de estas partes se vio afectada de distinta manera con la introducción de los recipientes; algunas obtuvieron ventajas y otras se sintieron amenazadas. A pesar de que el resultado financiero neto del embalaje en recipientes significó un ahorro considerable en los costos, la distribución de los ahorros se llevó a cabo con mucha lentitud.
El embalaje en recipientes ofrece muchos beneficios. La carga está mejor protegida contra daños y robos y por lo tanto, las primas de seguros pueden ser menores. El tiempo y el costo de la manipulación se reducen grandemente; en realidad, en muchos casos los recipientes se pueden transportar desde su origen hasta su destino sin ser abiertos en el camino. Desde el punto de vista de los empresarios de barcos, la ganancia mayor es la mejor utilización de su bien primario: los barcos. Con un aumento más o menos diez veces mayor en las tarifas de manejo de carga en el puerto (desde 500 toneladas por día en barcos convencionales hasta 5.000 en barcos con embalaje en recipientes), estos últimos pueden pasar más tiempo en el mar ganando dinero y menos tiempo en el puerto, donde todo lo que acumulan son gastos.
Para apoyar los servicios de embalaje en recipientes, son cruciales una serie de servicios de sistemas de telecomunicaciones y computadoras. Como los barcos son grandes, rápidos y pasan poco tiempo en el puerto, los manifiestos de carga muy pocas veces están completos cuando el barco ya está listo para zarpar. Por lo tanto, los 'manifiestos se trasmiten mejor por telecomunicación de computadora a computadora, en vez de ser enviados por correo aéreo a los puertos de destino. Algo todavía más importante: es necesario llevar la cuenta de la gran cantidad de recipientes. ¿A quién pertenece cada uno? ¿Qué tipo de recipiente es? ¿Dónde está? ¿Qué lleva, y de qué lugar a qué lugar? ¿En qué condición se encuentra? ¿Necesita reparaciones? ¿Quién le debe a quién cuánto dinero por su uso y mantenimiento? ¿Dónde debe ir cuando se haya vaciado? ¿Es el abastecimiento de recipientes vacíos en una región adecuado o inadecuado? ¿Dónde se pueden conseguir recipientes vacíos? Los servicios de transporte marítimo en recipientes pequeños se pueden llevar a cabo sin computadoras, pero las grandes combinaciones de recipientes necesarias para operar con mayor eficiencia, se harían terriblemente confusas sin control computarizado.
Los barcos mismos de embalaje en recipientes están cada vez más mecanizados. Por lo general, el cuarto de máquinas, en los más nuevos, permanece sin hombres en el turno de la noche, porque los sistemas de control e instrumentación en el puente de mando son adecuados para la mayor parte de las operaciones. La tripulación ha disminuido en tamaño (aunque está por encima del nivel mínimo acordado por la Guardia Costera de los Estados Unidos), y debido al poco tiempo que los barcos permanecen en el puerto, la tripulación goza de vacaciones más largas y tiene alojamiento más parecido a los barcos de pasajeros que a los cargueros tradicionales.
Conforme decrece el tiempo de permanencia en el puerto, disminuye también el número de atracaderos necesarios en un puerto. Por supuesto que se necesita mucho espacio disponible para clasificar y almacenar los recipientes, pero este espacio lo ofrecen a menudo terminales nuevas en las afueras de las ciudades porteñas. La zona portuaria en el centro de la ciudad que antes se dedicaba al embarque, queda ahora disponible como área de desarrollo comercial, residencial y de recreo.
Dado que todo el transporte oceánico requiere transporte terrestre coordinado, el embalaje en recipientes ha producido también un impacto en los camiones y ferrocarriles. Los ferrocarriles en especial, pueden sacar ventaja del gran flujo de carga que llega en los barcos con embalaje en recipientes, al introducir eficientes unidades de trenes que transportan los recipientes a su destino tierra adentro. Tales servicios operan ahora de costa a costa en los Estados Unidos, donde se usan también muchísimo para abastecer de carga de gran volumen, como el carbón y otros minerales. Los carros que forman unidades para transporte de carga voluminosa se acoplan por períodos largos. El acoplamiento permite que cada carro pueda rotar a lo largo del eje del tren, para poder descargarlos por rotación sin llevar a cabo trabajosas operaciones de desacople y reacople, un ejemplo de tecnología sencilla que ofrece resultados impresionantes.
El nuevo equipo electrónico se aplica en todas las formas de transporte. Los sistemas basados en computación comienzan a proveer servicios de corretaje que coordinan los camiones vacíos con la carga que espera transporte. Microprocesadores instalados en los vehículos analizan ahora los datos que les llegan por medio de sensores para mejorar el funcionamiento de todo tipo de máquinas. Llegarán a jugar un papel en otras formas de control del vehículo. En una aplicación posible, los microprocesadores recibirían información sobre la «consistencia« del tren (el orden y el peso de cada uno de los carros) y la usarían para guiar el mecanismo de los frenos del tren. Como resultado se podría obtener un menor consumo de combustible, y menos desgaste y deterioro para el tren y para la carga. Hasta el momento, sin embargo, la aplicación más difundida de los nuevos sistemas electrónicos ha sido sin duda en el transporte aéreo.
Examinemos los sistemas de reservación electrónica. El primero fue introducido en 1963 por American Airlines. Fue diseñado conjuntamente con IBM. Con anterioridad las aerolíneas empleaban sistemas masivamente basados en papeles para mantener registros detallados de los pasajeros y tenían pantallas de exhibición electromecánicas en sus principales oficinas de reservación para mostrar los lugares disponibles en los aviones. Las pantallas eran difíciles de leer a cierta distancia; de hecho, algunas veces los agentes tenían que depender de binoculares. La correlación entre los registros de papel y los electromecánicos a menudo era muy mala. Entre 1960 y 1980 el número de pasajeros de las aerolíneas se multiplicó por cinco. La velocidad, exactitud, comodidad y eficiencia de costos de los sistemas de reservación electrónicos facilitaron grandemente su desarrollo. Puesto que el transporte aéreo era una industria en expansión, también aquí creció el empleo (un 15% entre 1970 y 1980).
Más que en la mayor parte de las actividades, el transporte debe ser visto como un sistema, dado que a menudo desvía los bienes de un modo de acarreo a otro conforme los lleva desde su origen hasta su destino. Esto sugiere que la eliminación de las regulaciones en los transportes que actualmente se lleva a cabo en los Estados Unidos va a dar como resultado menos y más grandes compañías, algunas de las cuales operarán de varias maneras: Pareciera que la mecanización va a acelerar el proceso, dado que las organizaciones mejor capacitadas para explotar los beneficios de la mecanización serán siempre aquellas con cierto grado de control sobre el sistema total del transporte de bienes, en vez de las que se ocupan solo de una parte.
En cada uno de los aspectos de la distribución final de los bienes (es decir, mayoreo, almacenamiento y menudeo o detalle) hay en marcha una variedad de tipos de mecanización. Un ejemplo en el mayoreo es el intercambio electrónico de datos entre las compañías. El intento aquí es mecanizar todos los aspectos del procesamiento de las órdenes, inclusive no solo la transmisión de órdenes a los vendedores, sino una presentación a los compradores, en forma electrónica, de la información actualizada sobre precios, descuentos, ofertas especiales y otros. La tecnología se basa en redes de telecomunicación que actualmente están estandarizadas y conectan las terminales de computadoras de los participantes, pero una vez más, el requisito específico es la estandarización.
El requisito surge porque los negocios individuales generalmente tienen su propio formato a la hora de preparar las listas de precios, las órdenes y las facturas. Esto no significa ningún problema para las personas pero sí presenta grandes dificultades para las computadoras. Por lo general, las asociaciones de comercio llegan a un convenio sobre estándares y formatos. Por ejemplo, el Instituto de Mercadeo de Alimentos, los Fabricantes de Abarrotes de los Estados Unidos, Inc. y otras cuatro organizaciones comerciales han colaborado para desarrollar estándares para las transacciones entre distribuidores, intermediarios y fabricantes de alimentos. Estos estándares vienen a ser el Sistema Uniforme de Comunicación (UCS) de la industria de abarrotes. La documentación del transporte adopta un enfoque ligeramente distinto; es un aspecto del comercio que incluye tarifas, manifiestos, documentos de control y arreglos para cobranzas y pagos. En este caso encabeza el esfuerzo el Comité de Coordinación de Datos del Transporte, organización no lucrativa sostenida por cuotas de empresas navieras, transportadoras y otros miembros. El enfoque adoptado más a menudo en todos estos esfuerzos ha sido estandarizar los formatos y protocolos de comunicación para que cada participante sea capaz de desarrollar programas de computación que traduzcan de su formato privado al estándar de comunicación.
Con respecto al almacenamiento, las computadoras sirven para una gran variedad de actividades de archivo e inventario. Una aplicación especialmente valiosa es mantener los archivos de ubicación de los ítemes almacenados. Esto permite almacenar con ubicación aleatoria, que puede ser doblemente eficiente que el almacenamiento determinado, en cuanto a utilización del espacio de la bodega. Otra aplicación importante es la mecanización de las operaciones de manipulación. Las posibilidades incluyen ayudas para operaciones esencialmente manuales tales como elevadores de carga y equipo similar que tiene sensores y microprocesadores incorporados; sistemas de selección de órdenes controlados por un operador pero sin embargo semiautomáticos y sistemas de selección de órdenes completamente mecanizados que pueden incluir plataformas de carga automáticas, dispositivos que trasladan bultos encima y afuera de las plataformas portátiles. Sistemas de almacenamiento completamente automatizados se diseñaron desde 1958, pero los mayores esfuerzos desde entonces se han dedicado a los sistemas semiautomáticos porque tales sistemas conservan mayor flexibilidad para responder a cambios en los tamaños y formas de los objetos que se manipulan en las bodegas.
Con relación al menudeo, el foco de la mecanización ha sido la caja registradora y otros sistemas del punto de venta. El menudeo de alimentos ofrece el mejor ejemplo, en particular por la introducción de las barras del Código Universal de Productos (UPC). Tanto como los números de los cheques legibles a máquina, son un ejemplo de la estandarización en aras de la mecanización de entrada de los datos para procesamiento electrónico. Las barras UPC son la serie de líneas delgadas y gruesas impresas actualmente en casi todos los ítemes de alimentación elaborada. En el mostrador de salida permiten al empleado identificar cada compra en la terminal electrónica al pasar el ítem sobre un analizador fotoeléctrico de rayos láser incorporado en el mostrador. La terminal entonces recupera el precio del ítem de la computadora central del almacén y lo imprime en la ficha de ventas. Simultáneamente la venta se registra en un sistema de control de inventario y reordenamiento automático. Este sistema puede a su vez producir datos para investigación de mercado, controles de costo en el almacén y distribución del espacio en los estantes. El aspecto más impopular de los UPC es la exhibición de los precios. El comerciante desea poner los precios solamente en los estantes donde se encuentran los ítemes y economizar el costo de mano de obra necesario para marcar cada uno de los ítemes. Sin embargo en algunos estados, se le exige por ley al comerciante continuar poniendo el precio en cada ítem. No obstante, el sistema de código de producto es económico, y después de un lento despegue se está extendiendo bastante rápidamente.
Otras formas de mecanización en los almacenes son muy comunes. Se han desarrollado terminales que certifican cheques que un cliente desea hacer efectivos, a través de una búsqueda en una base de datos, para revisar si alguno de sus cheques anteriores ha sido «devuelto«. Todavía se prevén otras formas de mecanización. Factible desde el punto de vista técnico, pero no en servicio de manera significativa, hay una terminal en el mostrador de salida conectada con una red de bancos locales. Mediante la inserción de una tarjeta plástica conocida como tarjeta de débito, el cliente puede restar directamente de su cuenta corriente el monto de la compra en vez de pagar por ella con dinero en efectivo o con un cheque.
El último aspecto del comercio al que habré de referirme son las telecomunicaciones. Es un aspecto de gran importancia. Por un lado, las telecomunicaciones son una de las industrias que crece más rápidamente en el mundo. Tienen un rango de alternativas técnicamente reconocidas y aplicaciones potenciales que tomará varias décadas explotar completamente. (La red de teléfonos es tan extensa que los cambios no se pueden hacer rápidamente. Imagínese el esfuerzo que significaría llevar líneas de fibra óptica a todos los hogares y conectarlas para lograr un sistema de comunicación visual). A1 mismo tiempo, la disponibilidad de comunicaciones adecuada es prerrequisito para muchas de las formas de mecanización descritas anteriormente.
Sin una larga historia de mecanización gradual, el servicio de teléfonos que aceptamos con toda tranquilidad habría llegado, hace mucho tiempo, a ser antieconómico o imposible de mantener. El episodio más obvio en esta historia es la introducción del sistema de disco de marcar, que logró eliminar el trabajo de establecer una conexión telefónica entre dos partes y la transfirió del operador telefónico al que llama. A través de los años, el sistema de disco ha tenido una expansión geográfica de proporciones nacionales e internacionales. Por lo demás, la eficiencia de las operaciones de larga distancia ha sido aumentada con la instalación de sistemas basados en computación para registrar las llamadas y mecanizar la preparación de las facturas telefónicas. Dentro de las oficinas telefónicas centrales una serie de avances técnicos ha marcado la transición de interruptores electromecánicos a los de estado sólido. Los nuevos interruptores tienen menos requisitos de mantenimiento, son más rápidos, tienen características para una mejor transmisión, y recolectan y mantienen con más eficiencia, datos para análisis de usos y facturación.