Bienvenida

Claudio Gutiérrez


Discurso de bienvenida a los estudiantes de primer ingreso

A todos ustedes, estudiantes de nuevo ingreso que hoy en ola de varios millares nos inundan con su alegría, su empuje juvenil y su alborada de aspiraciones, les decimos: bienvenidos a lo que será su casa por varios años. Por cada uno de ustedes el campesino en su surco, el obrero en su torno, el empresario o el oficinista en su escritorio, se ha sacrificado mucho para producir miles de colones que costará su enseñanza. Aparte por supuesto de los sacrificios individuales o de su familia para sustentarlos mientras estudian. Todo eso hay que hacerlo reproducir. Ustedes, como planta fecunda, deben transformarlo, transformándose ustedes mismos en mejores hombres, mejores ciudadanos y diestros profesionales, un poquito cada año hasta el día feliz de su graduación.

Practiquen las virtudes del buen compañero: no se matriculen en cursos que después abandonarán, pues le estarán restando espacio a otro estudiante; aprendan a trabajar en equipo, respetando las ideas de los demás y enriqueciéndolos con sus propias ideas, pero sin ahogarlos con ellas. Practiquen las virtudes del buen intelectual: lean materiales de primera mano, sin conformarse con resúmenes o esquemas empobrecidos. Disciplinen el uso de su tiempo, dedicando cada día el rato necesario para ordenar apuntes de clase y seguir al día las explicaciones del profesor. No cometan la insensatez de dejar acumularse la materia de estudio para la semana del examen. Estudien para aprender, no simplemente para ganar un examen o mantener una beca; pero demuestren su carácter y su perseverancia aprobando sus exámenes y manteniendo esa beca.

Estén dispuestos a sufrir muchos contratiempos y padecer algunas angustias; estas son inevitables en la empresa de transformación interior a que ahora se avocan. Cambiarán muchas cosas en su fuero interior, y antiguas seguridades no lo serán más conforme la adquisición de cultura cuestione muchas cosas antes jamás cuestionadas. Sean valientes y no tengan miedo a las ideas; si sus convicciones son realistas, nada tienen que temer de la ciencia, y si no lo son, cuanto más pronto adquieran otras más adecuadas a la realidad será tanto mejor para ustedes y para la sociedad.

Cultiven el amor a sus semejantes; si lo han hecho hasta ahora, tengan la seguridad de que nada de lo que aprenderán aquí será motivo para que cambien su compromiso; si no lo han hecho hasta ahora, es indispensable que el conocimiento que adquieran sea emparejado con una fuerte disposición de servir al prójimo para que la Universidad no los convierta en máquinas de extraer dinero a los demás.

Y por sobre todas las cosas no desfallezcan hasta alcanzar la meta señalada; ánimo y a trabajar.

Copyright © 1982-2001 Claudio Gutiérrez