Paroxismo

Claudio Gutiérrez


      Te esculpen mis manos
      con caricias
      y te dibuja mi mirada
      en la oscuridad
      con sueños de nubes.
      Cada día que no te amé
      fue una pérdida.

      Estás aquí, cabe a mí,
      tu cuerpo refulgente
      entre sedas y sábanas,
      tu pelo enredado
      entre sonrisas.
      Tu piel se abre y me acepta.
      Cada hora que no te amé
      fue una pérdida.

      Tu piel se abre y nos gime,
      y tus ojos de mar
      como barcazas
      horizontes,
      mecen mis párpados.
      Tu piel se abre y penetro
      hasta el tuétano de tus huesos.

      Decís que mi cara
      está alegre
      y debe ser verdad,
      pues siento dentro de mí
      una canción dorada;
      cada vez que no te amé
      fue una pérdida.

          San José, setiembre 1989

Copyright © 1997 Claudio Gutiérrez