Ejercicio para el

Capítulo XVIII

El juego de la ciencia: refutación

Claudio Gutiérrez


Es posible construir un modelo simplificado del método científico en la forma de un juego de naipes para un mínimo de cuatro jugadores, que he bautizado –por razones obvias– Refutación. Para formar nuestra baraja se toman las primeras cartas de cada uno de los cuatro palos (corazones rojos, corazones negros, etc.), tantas de cada palo como jugadores participen. Una vez mezcladas cuidadosamente las cartas, se distribuyen entre los participantes, cuatro a cada jugador. Cada uno procurará que su mano no sea vista por los demás, ya que el objeto del juego es adivinar la mano completa de uno cualquiera de los otros jugadores. Para lograr esto cada participante procurará en su turno adquirir información, formulando cada vez públicamente una hipótesis.

Formulada la hipótesis, el jugador cuya mano se menciona en la misma se abstendrá de toda participación en ese turno; los otros jugadores distintos del que propone la hipótesis dirán si pueden o no refutarla; si pueden, enseñarán en privado una de las cartas mencionadas, únicamente a quien la propuso. Si nadie puede o quiere refutar, el formulante podrá anunciar que de no presentarse una refutación dará por confirmada su hipótesis. Si ni aun así se produce la refutación, deberá volver sus propias cartas para mostrar que tampoco él puede refutar, y se le tendrá por vencedor. A menos, desde luego, que el jugador mencionado en la hipótesis pruebe que ella es falsa, en cuyo caso se anulará la partida por falta de honradez o competencia de los participantes (1).

Resulta obvio que la estrategia para jugar bien este juego consiste en observar y retener (puede usarse papel y lápiz) toda la información que se vaya haciendo disponible. Así, si alguien refuta y nos muestra la carta, anotaremos que la carta le pertenece, lo que equivale a una proposición atómica que sabemos que es verdadera, como el resultado de un experimento científico; si alguien refuta, pero no nos muestra la carta a nosotros, anotaremos que por lo menos una de las cartas mencionadas le pertenece; si alguien no puede refutar, supondremos que no tiene las cartas de la hipótesis. Muchas otras anotaciones pueden también hacerse. En general, el juego procede como un sistema de conjunciones y disyunciones, cuyos elementos son afirmaciones o negaciones. Conjunción de afirmaciones es la hipótesis que se formula; conjunción de negaciones, la imposibilidad de refutación; disyunción de afirmaciones, la refutación para el que no ve la carta; disyunción de negaciones, la consecuencia de la refutación no vista con respecto a los otros jugadores, etc. Hay excelentes oportunidades para emplear modus ponens, silogismos, y dilemas. Por lo demás, como nunca sabemos si el que formula una hipótesis menciona solamente cartas que no tiene, hay un elemento de lógica inductiva muy considerable en todos los planteamientos.


Nota 1: Este caso, el fracaso del juego, representa la posibilidad siempre presente de que la ciencia caiga por ineptitud de los que la practican, ineptitud que puede ser de tipo moral o de tipo técnico.

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