Que el estudiante sea capaz de
Articular las responsabilidades morales que implica el surgimiento de una realidad social
nueva como la informática.
Formular la teoría filosófica
fundamental que respalda opiniones morales que lee o escucha.
Realizar con provecho la lectura de artículos con contenido
filosófico.
Definiciones indispensables El objetivo 1 es la culminación
de todo el resto de nuestro curso, ya que es difícilmente separable del objetivo general que
nos hemos propuesto. En cuanto
a los objetivos 2 y 3, trataremos de lograrlos de manera simultánea: la forma cuidadosa en
que realizaremos la lectura nos
pondrá en condiciones de realizar otras lecturas filosóficas
en el futuro con la aplicación
de una técnica parecida.
Conviene pues mantener en mente
durante el siguiente ejercicio
que estamos al mismo tiempo tratando de conocer ciertas teorías
filosóficas fundamentales y de
desarrollar una técnica de lectura apropiada para material filosófico.
Ejercicio de lectura
En este ejercicio de lectura debemos mantener presente un principio fundamental: leer es algo parecido a comer; es obtener en el
mundo exterior un alimento que debemos asimilar. Eso quiere decir
que cuando leemos debemos estar en la actitud más receptiva posible, y bajar nuestras defensas contra el material que recibimos.
E1 material leído puede contener ideas con las que no estamos de
acuerdo, o que se refieren a cosas respecto a las cuales no tenemos experiencia y que nos resultan ajenas.
Debemos tratar de enriquecernos intelectualmente con el mensaje
que el autor trata de transmitirnos. Eso significa que debemos
apreciar el mensaje hasta donde nos sea posible como el autor ha
querido darlo. Dicho de otro modo, cuando leemos material intelectual debemos dejar que las ideas del autor penetren nuestra mente
sin interferencia de parte de nuestras propias ideas. En una segunda etapa, nuestra mente podrá, y en realidad deberá, tratar de armonizar las ideas recibidas con las ideas que teníamos anteriormente, y decidir cuáles de las ideas recibidas serán en adelante
parte de nuestras opiniones y cuáles no.
Pero es muy importante no adelantarse a realizar esa decisión antes
de estar completamente seguros de que hemos entendido el mensaje
del autor, de que comprendemos de manera cabal lo que el autor ha
intentado decir. Por eso es que recomendamos que durante la lectura
el estudiante ponga en suspenso sus propias opiniones sobre la materia de que se trate y procure concentrarse en la tarea de aclarar
al máximo la posición del autor sobre cada asunto.
Lea ahora todo el trabajo, tratando de formar una impresión general
de su contenido. En seguida, vuelva a leer su parte introductoria, con esta pregunta en mente:
¿Cuál es
el mensaje de la autora? ¿Qué ideas fundamentales quiere transmitirme?
Si ha hecho la lectura con la actitud correcta, habrá podido extraer de ella, entre otras,
algunas de las siguientes ideas importantes:
Hay una manera ingenua de discutir problemas morales, como si el
aborto, la pena de muerte o la discriminación racial son aceptables
o no, en la cual nos dejamos llevar por reacciones emocionales de
aprobación o rechazo. Hay también una manera racional de enfrentar
estos problemas. La manera racional de hacerlo es mediante la aplicación de principios morales generales. Existen teorías éticas que
proporcionan esos principios a quienes desean enfocar los problemas
morales con un método racional; tales teorías ofrecen a los que
discuten estos problemas un vocabulario común en el cual formular
sus argumentos y, además, un marco de referencia para decidir sobre
la moralidad o inmoralidad de conductas o costumbres específicas.
Otra importante contribución de esta sección es la distinción entre
dos conceptos aplicables a estas discusiones: declaraciones normativas y declaraciones descriptivas. Las declaraciones descriptivas
son oraciones que se refieren a hechos del mundo y pueden ser confirmadas o rechazadas por observación de la realidad correspondiente. Ejemplos de estas declaraciones son los hallazgos de los psicólogos sobre cómo hacen los niños para adquirir sus ideas morales,
o los hallazgos de los antropólogos sobre qué reglas de moralidad
aplican los miembros de alguna tribu o cultura determinada. Por su
parte, las declaraciones normativas son oraciones que formulamos
cuando, comprometidos con una posición ética determinada, afirmamos
que una conducta o costumbre es moralmente aceptable o condenable;
por ejemplo si decimos que la mujer tiene derecho a terminar un
embarazo no deseado, que la discriminación racial es inmoral, o que
la pena de muerte es inaceptable para la conciencia civilizada. Por
supuesto, también serían declaraciones normativas las afirmaciones
contrarias: que el aborto es un crimen porque destruye una vida
humana, que existen razas superiores a otras, o que la pena capital
es un medio perfectamente legítimo de autodefensa de la sociedad
contra sus enemigos internos.
Aunque la autora no lo menciona, es importante tener en cuenta que
muchas veces las declaraciones normativas se visten con el ropaje
de las declaraciones descriptivas, como en el caso del ejemplo usado antes:
"existen razas superiores". Esta afirmación parece ser
descriptiva, parece describir cómo es el mundo, y uno podría pensar
que es una declaración cuya verdad podría confirmarse o refutarse
examinando los hechos del caso. Sin embargo, un momento de pensamiento nos lleva a
la conclusión de que "existen razas superiores"
es una forma disfrazada de decir "la discriminación racial es moralmente justificable":
implica un compromiso moral (deplorable a
juicio de los autores) y no una proposición que pueda basarse en
la observación de los hechos.
Relea ahora la sección sobre el relativismo. Trate de determinar cuáles son las
ideas principales expresadas ahí. Tome un lápiz y un papel y apunte
esas ideas antes de seguir leyendo.
Ahora continúe la lectura y vea si su análisis del texto coincide
con el que hacemos nosotros a continuación. Usted puede llegar al
convencimiento de que esta es una práctica que le conviene aplicar
en el futuro a toda lectura de contenido filosófico o especialmente
densa en ideas: a saber, tratar de resumir por escrito las ideas
leídas para asimilarlas mejor.
La autora del trabajo nos presenta al relativismo ético como una
teoría que contiene una parte afirmativa y otra negativa. La parte
negativa es que no hay normas universales. "Universales" aplicado
a las normas quiere decir que tales normas deben aplicarse en todas
las ocasiones y en todos los pueblos o sociedades. La parte positiva es que la gente está sujeta a las reglas morales de su cultura
o sociedad. Los relativistas éticos presentan muchos hechos en apoyo de su teoría, como, por ejemplo que algunas sociedades aprueban
el infanticidio y otras no, o que en los Estados Unidos durante
muchos años se aprobó la existencia de la esclavitud. Además, es
claro que el niño en su desarrollo adquiere las ideas morales de
su familia.
La autora acepta de la tesis relativista el que existe y siempre
ha existido diversidad en las opiniones morales, así como que el
ambiente influye en las ideas morales que uno adquiere. No obstante, afirma que la diversidad de prácticas morales es más aparente
que real y que, en todo caso, el hecho de que la gente se comporte
de acuerdo con las normas de su sociedad no significa que deba hacerlo (para esta última afirmación téngase en cuenta lo dicho en
la sección anterior sobre la diferencia entre declaraciones descriptivas y declaraciones normativas).
En seguida la autora acusa a los relativistas de contradecirse a
sí mismos, pues aparentemente la parte positiva de su tesis contradice a la parte negativa
de la misma tesis, pues "la gente está sujeta a las reglas morales de su sociedad" pareciera
sustentarse como una norma universal y no relativa.
La autora termina reconociendo algo bueno en la actitud relativista –su encomio de la tolerancia con respecto a distintas
costumbres y opiniones– pero en general la desautoriza como una
teoría ética ingenua. No la considera como teoría ética seria.
Con esa posición no concordamos, por razones que quedan claras en nuestra contribución a la
Antología (como parte de la introducción, en la edición de EDUCA;
como artículo final. en la de UNED) bajo el nombre de "Reflexiones sobre el relativismo".
Relea ahora la sección de Johnson titulada "Consecuencialismo y
deontologismo".
E1 titulo de esta sección enuncia los nombres de las dos teorías
éticas más conocidas. Brevemente, la primera teoría dice que debemos decidir si una acción es
buena con base en las consecuencias que tenga; por su parte, la
segunda teoría juzga a la acción como buena o mala por atributos
propios de ella, independientemente de sus consecuencias (la palabra "deontologismo" viene
de una raíz griega que significa "obligación"). Comenzaremos por comentar el consecuencialismo,
reservando la explicación del deontologismo para después.
Pueden darse varios tipos de teorías consecuencialistas. Por ejemplo, el egoísmo juzga las acciones como buenas o malas según las
consecuencias que la acción tiene para mí. Más aceptable es el utilitarismo, la doctrina moral que dice que las acciones deben juzgarse buenas o malas por las consecuencias que tengan para el mayor
número de personas. Los utilitaristas creen que las acciones deben
ser juzgadas por la utilidad que tienen para la obtención de la felicidad, el bien supremo que todos buscamos de manera natural, pero
esa felicidad no es la del yo individual sino la del mayor número
de personas.
Los utilitaristas se dividen en dos grupos: los utilitaristas de
la regla y los utilitaristas del acto. Los primeros consideran muy
inconveniente que la gente tenga que calcular en cada caso las consecuencias de la acción que desea analizar; en cambio, la sociedad
ya ha realizado ese trabajo por nosotros y puede decirnos cuáles
acciones tienen buenas consecuencias y cuáles las tienen malas.
Ese conocimiento social está compilado en las reglas morales como
por ejemplo "no mentir", "no robar", etcétera, que deben por lo
tanto considerarse obligatorias. Los segundos, en cambio, consideran que esas reglas no ofrecen nada más que una orientación; "no
mentir" o "no robar" deben entenderse como reglas con excepciones:
se puede mentir para salvar la vida de un perseguido político 0
robar para la salvar la propia vida o la de los hijos si nos estamos muriendo de hambre. Dicho de otra manera, la regla debe entenderse como norma general, sin perjuicio de que en casos especiales
nos demos el trabajo de computar cuidadosamente las consecuencias
de la acción y decidamos con base en ese cálculo si la acción es
buena o mala.
El cuadro siguiente lo ayudará a percibir mejor las
relaciones entre los conceptos explicados:
El principal defecto del utilitarismo consiste en que permite el
sacrificio de unos pocos en beneficio de la mayoría de la sociedad.
Esto sucede por cuanto el criterio para decidir sobre la bondad o
maldad de una acción es la cantidad de felicidad que produce para
el mayor número, sin importar cuál suerte resulte para alguna minoría. Así pues, la teoría justifica la explotación de las minorías
por parte de las mayorías, lo que resulta repugnante para la conciencia de la mayor parte de la humanidad contemporánea. E1 deontologismo, como veremos en seguida, no presenta ese problema.
Como habíamos adelantado, el deontologismo es
la doctrina que afirma que el valor de una acción debe juzgarse por
atributos propios de la acción misma, independientemente de las
consecuencias que tenga. Típicamente, se trata de determinar si la
acción es realizable por un sentido de deber o justicia que obligue
directamente a nuestra conciencia. Un caso ejemplar es el ya citado de que es evidentemente
injusto sacrificar a un grupo de la población, por más pequeño que sea, para
lograr la felicidad de su mayor número.
Lo que está en juego aquí es el respeto a las personas: las personas nunca deben tratarse simplemente como medio para lograr otros
fines, aunque sea la felicidad del mayor número. Las personas deben
tratarse siempre como fines. E1 principio fundamental del deontologismo es: "nunca trates a otro ser humano meramente como medio
sino siempre como fin en sí mismo".
E1 deontologismo insiste en la relación entre la moralidad y la racionalidad. Los seres humanos somos seres racionales y por lo tanto
capaces de posición moral. Por eso mismo, porque somos seres racionales, nunca debemos ser tratados meramente como medios.
E1 deontologismo también tiene sus problemas. Por ejemplo, dentro
de esta teoría parece imposible justificar el mentir para salvar
la vida de alguien, pues estaríamos faltándole el respeto a una
persona, aunque ésta fuera un verdugo de la policía secreta de
Hitler. Es también difícil justificar la acción de matar, incluso
en la defensa de la patria invadida por un tirano desalmado y capaz
de oprimirla con toda clase de crímenes.
El relativismo reexaminado.
Como hemos recomendado al estudiante, cuando se lee un libro debe tratarse de percibir,
de la manera más objetiva posible, el mensaje que trata de darnos el autor; una de las cosas
más necesarias
para lograr ese propósito es tratar de que las propias ideas que
uno tenga sobre la materia no interfieran con la lectura, distorsionando el mensaje.
Siempre habrá tiempo para ejercer nuestro
sentido crítico más tarde.
Antes estudiamos la visión que la profesora Johnson
tiene del relativismo. Esa visión no coincide con la visión que
estos autores tenemos. Sin embargo, ofrecimos un análisis del texto respectivo que estamos
convencidos esa autora reconocería como una versión suficientemente adecuada de su pensamiento.
Esperamos que
esto sirva a nuestros lectores de inspiración para tratar de leer
el material intelectual con que ahora se topan en ese mismo espíritu.
Nosotros creemos que la presentación que Johnson hace del relativismo no le hace justicia.
Esa autora considera el relativismo como
una teoría ética ingenua, y efectivamente lo es según ella lo describe. Sin embargo, muchas
personas que se consideran relativistas
se sentirían muy mal descritas por esa presentación, ya que existen
maneras de ser relativista mucho más complejas e inteligentes. Nosotros
creemos que la autora usa en este caso una técnica retórica muy
conocida, que consiste en reformular una teoría que uno quiere refutar, en términos que la
hacen fácilmente refutable (es más fácil
pegarle a un hombre de trapo que a un hombre real). Lo que vamos
a hacer para defender al relativismo no es combatir los argumentos
que Johnson esgrime en su contra, que son válidos contra su "muñeco
de trapo". Lo que queremos hacer, más bien, es describir el relativismo de una manera distinta
de como ella lo describe. Vamos a conservar del análisis de Johnson la idea de que hay una
parte negativa y una parte positiva en la posición relativista; pero el contenido de ambas
partes será distinto en nuestra presentación.
Veamos primero la parte negativa de la tesis del relativismo. Según
Johnson consiste en decir que no hay normas universales. Nosotros
creemos que es mejor describir al relativismo como la posición ética que considera que no
se necesita apelar a la existencia de normas de valor universal para justificar o condenar
la conducta o las costumbres humanas. No tenemos que negar que esas normas existan; decimos
simplemente que no se necesitan, y agregamos
que es peligroso dar por sentado que existan. Nos vamos a explicar.
Los seres humanos no necesitamos tener normas universales para comenzar a criticar o a
aprobar conductas o costumbres. En realidad
nunca nos encontramos en una situación de no compromiso frente a
valores morales: desde que cada uno de nosotros se acuerda, siempre
estuvo comprometido con valores que regularon su conducta; el vacío
moral no existe. En nuestra familia, en la escuela, en la comunidad, siempre navegamos en
un "caldo moral" que es el que nutre el
desarrollo de la personalidad. Somos seres comprometidos moralmente
desde que comenzamos a ser seres humanos.
Los absolutistas éticos (personas no relativistas) sienten que necesitan normas morales
universales para lograr producir juicios
éticos dignos de ese nombre. Pero esto es un error, ya que el ser
humano produce juicios éticos con tanta facilidad como produce palabras –es parte de su
condición humana–. Nunca nos encontramos en
la situación de estar desprovistos de juicios morales, como tampoco
nos encontramos nunca carentes de algún lenguaje para expresar esos
juicios, y otros muchos, desde que surgimos a la condición de personas.
Decimos también que es peligroso dar por sentado que haya normas
universales, porque eso crea una tentación muy grande de creer que
nosotros las hemos descubierto; que esas normas universales son
idénticas con nuestras propias normas, y que las personas que no
están de acuerdo con nosotros son inmorales y deben ser castigadas
por ello. La pretensión de que existen normas éticas universales
–especialmente bajo ropajes religiosos o políticos– ha sido una de
las fuentes más poderosas de intolerancia, fanatismo y otras actitudes destructivas de la paz
y la convivencia entre los individuos
y las sociedades desde el comienzo de la historia.
Baste lo anterior en relación con la parte negativa de la tesis
relativista. En cuanto a la parte positiva, consideramos que un
relativista inteligente no pretenderá prescribir la obligatoriedad
de las costumbres de la sociedad de cada individuo. Más bien consideramos como su tesis
positiva que las posiciones morales son susceptibles de crítica interna con las armas del
razonamiento lógico.
Dicho de otro modo: el problema del desarrollo moral no es, como
lo pretenderían los absolutistas, que los juicios morales lleguen
a existir, sino el problema contrario de cómo librarnos de ellos,
es decir, de cómo superar los prejuicios que hemos heredado de
nuestra educación y del medio familiar y social en que nos hemos
criado. Dicho de otro modo, el problema fundamental de la ética es
el de la reforma de nuestras opiniones morales y no el de su creación.
Dichosamente es posible
modificar nuestras convicciones morales.
En realidad, toda persona que se educa va sometiendo a crítica sus
principios morales y los hace evolucionar hacia una versión más
madura, más inteligente y más tolerante, conforme se enriquece su
experiencia y se toma el tiempo necesario para analizar las convicciones recibidas con las armas que le ofrece el razonamiento
lógico.
No necesitamos apelar, en realidad no podemos apelar, a nada externo a nosotros –como normas universales– para realizar esa crítica.
Esa crítica la tenemos que hacer desde dentro: examinamos nuestras
convicciones y vemos si son suficientemente coherentes entre sí y
con la totalidad de nuestra experiencia, y si son suficientemente
ricas para dar cuenta de esa totalidad.
A1 llegar a este punto alguien podría argumentar que para sustentar la tesis relativista
hemos apelado a un tipo de juicio universal, a saber, el juicio lógico. Aún si eso fuera así,
siempre habríamos demostrado que no necesitamos normas morales universales,
solamente necesitaríamos normas universales de tipo lógico. Pero
en realidad no creemos que sea cierto que hayamos apelado a ningún
tipo de norma universal. Nos remitimos simplemente a la experiencia
de todos los días de cada uno en el sentido de que en la plenitud
de nuestra conciencia no podemos evitar actuar de acuerdo con dos
imperativos lógicos fundamentales, a saber: la urgencia de integridad y la urgencia de
congruencia. La doble prueba que deben pasar
nuestras convicciones ante el tribunal de la lógica y del sentido común es ver si son
capaces de contestar todas las preguntas éticas que profundamente
nos afectan y que preocupan a nuestra sociedad (prueba de integridad), y, por otra parte,
si esas preguntas se contestan de una manera unívoca, con un sí o con un no,
pero no con los dos al mismo tiempo y en el mismo sentido (prueba de
congruencia). Esas pruebas se producen desde dentro de las posiciones que estemos analizando,
sin tener que apelar a principios
externos, como serían las famosas "normas universales".
Escriba cinco declaraciones normativas y cinco declaraciones
descriptivas de su invención. Ejemplos: "Dejarse copiar un programa de computación que uno ha comprado es tan inmoral como robar
un libro de una librería" (normativa) y "Mis compañeros consideran
normal regalarse copias de programas de computación unos a otros"
(descriptiva).
Describa dos prácticas morales de otros pueblos o culturas de
que usted tenga noticia que contradigan la costumbre de su propia
sociedad en esa materia; escoja dos prácticas que no estén mencionadas en el texto de la profesora Johnson. Trate de determinar
hasta qué punto la diferencia entre la costumbre extranjera y la
propia es "más aparente que real", como ella lo afirma.
Lea la sección de Johnson bajo el título "Una ilustración".
Revise los razonamientos morales que ahí
se presentan. Resúmalos por escrito. ¿Le parecen aceptables? ¿Por
qué sí o por qué no? ¿Cómo podrían perfeccionarse con un enfoque
relativista, entendido el relativismo en el sentido presentado por
los autores de esta obra? Escriba media página como respuesta a
estas preguntas.
Hemos visto que existe "utilitarismo del acto" y "utilitarismo
de la regla". ¿Será posible distinguir también un "deontologismo
del acto" y un "deontologismo de la regla"? Dele a este problema
una consideración muy cuidadosa, sin dejarse llevar por primeras
impresiones. Escriba media página explicando su posición.
Tome un periódico de esta semana y escoja un artículo sobre algún asunto importante. Haga una lista de las declaraciones normativas y otra de las declaraciones descriptivas que estén contenidas
en el artículo.
En ese mismo artículo de periódico, trate de determinar el vocabulario
ético qua aparezca y los argumentos morales que se ofrezcan, así como también si es posible
discernir una teoría ética que
sirva de fundamento a esos argumentos. ¿Es la teoría utilitarista,
deontologista, relativista? ¿Por qué?
Converse con algún estudiante extranjero que usted conozca y
pregúntele cuáles prácticas morales de nuestros habitantes le han
llamado la atención o le parecen chocantes, por ser diferentes de
las prácticas morales de su propio país.
¿En qué consiste la utilidad de una teoría ética? La autora
señala tres cosas que una teoría ética permite. ¿Cuáles son?
¿En qué consiste la diferencia entre bienes instrumentales y
bienes intrínsecos de acuerdo con los utilitaristas? Dé ejemplos
de bienes intrínsecos.
Contratar a una persona para realizar un trabajo por un salario
parece contravenir los principios del deontologismo, ya que se está
usando a una persona como un medio. ¿Qué piensa usted?
Una teoría ética proporciona el vocabulario y el marco de referencia
adecuado para el análisis de los problemas morales. Por ello permite
captar las razones que fundamentan los argumentos morales, entender
mejor los argumentos morales que oímos o leemos, y poder alcanzar
y defender una conclusión sobre el proceder correcto o incorrecto
en determinada materia.
Bienes instrumentales son los que se desean por las consecuencias que tienen; el mejor ejemplo es el dinero. Bienes intrínsecos
son los que se buscan por ellos mismos; según la mayoría de los
utilitaristas el único bien intrínseco es la felicidad.
Contratar a una persona para realizar un trabajo por un salario
no contraviene los principios deontologistas, aunque se trate al
trabajador como un medio, con tal de que no se le trate meramente
como un medio; es decir, con tal de que en todo lo que corresponda
se le brinde el respeto que se le debe como persona.
Objetivos:
Introducción
Un material es filosófico si
se refiere a cuestiones muy
importantes de la vida humana
sobre las cuales no hay la
posibilidad de decidir mediante experimentos o por la aplicación de una fórmula matemática; en cambio, para decidir
estas cuestiones se usa solamente el razonamiento y la
fuerza de la lógica.
Una teoría es ética si se
refiere al juicio moral sobre
las costumbres o los actos
humanos, es decir, si nos da
elementos de juicio para
decidir si un acto o costumbre
es digno de encomio y alabanza
o por el contrario de censura
y condenación.
Los juicios éticos
son juicios
de conciencia, que cada ser
humano hace en "el fondo de su
corazón". No debemos confundirlos con los juicios
legales, en que un tribunal
organizado por la sociedad
decide un caso con base en las
leyes aprobadas por una asamblea legislativa. La ley es
pública y común, mientras que
la ética es privada y personal.
Comentario de textos
sobre el trabajo de Deborah G. Johnson, "Teorías
éticas".
El estudiante puede encontrar las selecciones pertinentes en
I&S, página 48 de la edición EDUCA
o bien página 277 de la edición UNED.

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